domingo, 9 de febrero de 2014

Rafa Romero conversa con Camarote 55


Sobre la superficie de este mar, el nuestro, una gruesa capa de conformismo enturbia el agua, fenómeno social que en este país acecha entre los vericuetos de nuestras vidas. Rafa Romero es uno de esos quijotes que de pronto emergen de las profundidades. Con su “Te prometo anarquía” y la publicación de algunos de sus libros, ha sido incluido en la famosa lista de personalidades latinas extranjeras “100 Latinos Madrid 2013”. Esa ciudad, la de las Majas, el Guernica, la Puerta de Alcalá, la de los varios millones de habitantes merodeando en la Gran Vía, confundiéndose entre los turistas en Plaza España, es un océano con muchas corrientes donde es fácil quedar atrapado entre las marejadas del conformismo. A pesar de todo esto, y de lo que ese reconocimiento significa, Rafa rechaza, de alguna manera, ese calificativo que resalta su trabajo entre miles, y decide retornar a ese lugar secreto donde trabaja arduamente en soledad.

Rafa, has hecho públicos cerca de doscientos trabajos en “Te prometo anarquía”. No sé cuantos guatemaltecos hemos publicado allí, pero seguro no somos menos de cincuenta. ¿Cuál era la idea inicial del proyecto?

Sí, falta muy poco para llegar a las 200 publicaciones de escritores y artistas guatemaltecos, exclusivamente. En la sección “Hermosos forasteros” se han publicado muestras de escritores extranjeros, pero éstas no están incluidas en las 200 mencionadas; si las tomamos en cuenta, la cifra queda superada. No obstante, Te prometo anarquía es un espacio para difundir las letras y el arte emergente de Guatemala, con lo cual el interés primordial se debe centrar en dicho objetivo: servir de plataforma, mostrar, exponer lo que se ha estado haciendo en Guatemala en estos últimos años. La idea inicial era habilitar un blog para publicar a algunos pocos amigos cercanos y familiares, tomando como modelo el blog español Las afinidades electivas, pero enseguida decidí ampliar los parámetros, invitar a más gente y ver si funcionaba. Saber que esa ocurrencia ha llegado a convertirse en lo que es, después de seis años de vigencia, es algo que me satisface sobremanera.

Es normal, pero no común, que el rumbo de un proyecto cultural cambie. ¿En qué medida se han cumplido las expectativas iniciales?

La naturaleza del proyecto, desde sus inicios, sigue presente. Lógicamente, con el paso del tiempo y las exigencias que un proyecto de este tipo requiere, de publicar autores o artistas poco conocidos, pasé a tomar en cuenta a autores y artistas de todo tipo, es decir, a darle cabida a quien quisiera, desde totalmente inéditos hasta aquéllos que ya llevan varios años publicando o exponiendo y son parte del panorama contemporáneo de las letras y el arte de Guatemala. Dicho en otras palabras, la lista subió un poco y es algo que le ha servido a Te prometo anarquía para tener más presencia y más credibilidad en relación con otros espacios alternativos de esta índole.

No soy amigo del uso de términos calificativos en otros idiomas, de modo que antes de hacerte la pregunta, pregunto: ¿Cómo engrana mejor? ¿“Escritores de subterráneo” o “escritores underground”?  

Me quedo con la segunda acepción: escritores underground.

Muchos de los publicados en “Te prometo anarquía” somos escritores underground. Espacios como el tuyo son una apertura en ambos sentidos: conocés y te conocen. De modo que podría suponerse que es fácil armar una biblioteca virtual, y que no sos vos el que invita, si no es a vos a quien llegan las solicitudes. Pero el gallo canta distinto al de la tele. Los espacios son pocos, y cuando un espacio tiene la diversidad de “Te prometo anarquía”, los textos tienen la oportunidad de ser leídos por muchos. Aun así muchos lo desaprovechan. ¿Qué opinión tenés de esa apatía?

Tenés mucha razón: no es fácil y normalmente el que invita (e insiste) soy yo. El punto es que es un proyecto que me apasiona y entretiene, es decir, aún con el esfuerzo, con el tiempo (el poco que me sobra) invertido y los pequeños baches, no he pensando en ningún momento en abandonarlo. Creo que soy un privilegiado por poder relacionarme con tantos escritores y artistas de Guatemala y tener a la mano su obra. Que haya algunos que desaprovechen esa oportunidad, como bien decís, es algo hasta cierto punto incomprensible (sobre todo si pensamos en la cantidad de escritores y artistas nóveles que tocan puertas que, con suerte y perseverancia, no se abrirán hasta pasados muchos años, como fue mi caso), pero que tiene muchas explicaciones porque antes de escritores y artistas somos humanos y el ser humano, vos sabés, es complejo y si hablamos de aspectos socioculturales que nos atañen o identifican como guatemaltecos, pues ya ni te cuento. Más que tratar de desentrañar esa apatía, o lo que sea, me interesa hacer pública la disposición permanente que tiene Te prometo anarquía para dar fe y promover la obra y las propuestas de quienes así lo deseen.

Sé que el artesano prefiere, como el artista, la soledad y el silencio. Habrás dedicado mucho esfuerzo y tiempo en construir esa biblioteca virtual, única en nuestro país. Pregunto, entonces, ¿preferís el silencio? o ¿Nos contarías qué pasa detrás del teclado?

Sí, bueno, como escritor prefiero el silencio, aunque más que el silencio y la soledad como tal, prefiero la comodidad de una atmósfera única (porque es mía y yo la busco y la genero) e íntima (porque no hay nadie más cerca). A veces, me acompaña la música; a veces, alguna bebida, depende. Así es como escribo y trabajo en mis proyectos personales. Ahora bien, lo que sí detesto es el bullicio y las multitudes. Jamás me verás escribiendo algo en un café, bar o en la calle. Los lugares públicos los uso para observar y para leer (aunque siempre con audífonos), pero porque no me queda otra y hay que aprovechar el tiempo.

Me pasa lo mismo, prefiero la soledad de las noches y la de las madrugadas a un lugar abierto, donde lo único que puedo hacer es observar. ¿Qué fue primero, Rafa? ¿Te prometo anarquía? O antes de eso ¿ya tenías un nombre con mayúsculas?

Bueno, no sé realmente si tengo un nombre con mayúsculas y no sé si me gustaría tenerlo, para serte sincero. Soy consciente de que existe reconocimiento público, pero eso en ningún momento me hace sentir exclusivo ni ensalzado; agradecido sí, desde luego, principalmente porque sé que se valora lo que hago y que posiblemente esté acertando en mis decisiones literarias. De todas formas, creo que si la vida me lo permite aún hay mucho camino por recorrer y ya se verá lo que me depara el futuro. Haber publicado varios libros y lograr que Te prometo anarquía sea conocida (y que me dé a conocer a mí) es un bonito comienzo y tengo que verlo y disfrutarlo como tal. El punto de inflexión que preguntás se sitúa en el momento en que Te prometo anarquía empezó a consolidarse y cuando aparecieron mis primeros libros. Antes de esto, mi nombre era prácticamente desconocido o conocido por pocos, mejor dicho.

Hay algo con lo que nunca he estado de acuerdo, y es la publicación en formato libro de textos que todavía no están listos. Mi razón es sencilla: la literatura entre amigos, principalmente al inicio, es un arma de dos filos para la madurez del escritor. Los masajes de los cuales disfruta el ego son, en mucho, adictivos, frenando o destruyendo el desarrollo del artista; y publicar cuando no se está listo es un masaje de ese tipo. ¿Publicás todo cuanto te llega? O, ¿hacés un filtro?

Te explico la mecánica: si yo invito a alguien lo hago desde el convencimiento (nunca pleno, porque eso es muy peligroso) de que su propuesta es digna de ser divulgada. A partir de ahí, tengo que arriesgarme a aceptar, en cierta medida, lo que recibiré para ser publicado. Para no complicarme la vida, pido siempre más textos o más imágenes de las que aparecerán, eso me permite tener un margen para seleccionar. Aunque también tengo que decirte que, por su calidad y presentación, algunas veces publico la muestra o selección íntegra que recibo. Eso me ahorra tiempo, decisiones difíciles y trabajo. Lo ideal es eso: que cada uno te envíe lo mejor porque una publicación, para mí, es como un carta de presentación. Así lo entiendo. “Éste soy yo y esto es lo que hago”. Entonces, es una cuestión de confianza y de esperar que lo publicado, desde la diversidad, sea bien recibido. Por otro lado están los envíos de material o propuestas no solicitadas. En estos casos sí recurro al filtro de la manera más objetiva posible y, si la propuesta no es válida,  procuro siempre exponer detalladamente las razones de su no inclusión en la revista. Además, trato de que el interesado o interesada no lo tome como un rechazo sino como parte de un proceso y de hacerle saber (sin que ésa sea mi función) que es importante mejorar y seguir intentándolo, si realmente es eso lo que se pretende.

Aun así, supongo que habrá textos que al evaluarlos te sorprendieron, por su calidad, por su ritmo, por el manejo de sus recursos, qué sé yo. ¿Cuántas veces te ha sucedido?

Muchas veces. La verdad es que saber que en Guatemala hay talento es lo que me motiva a mantener a flote el proyecto. No digo que todo lo que he publicado me guste, no, pero la idea es ésa: mostrarlo, porque sé que siempre habrá alguien a quien sí le guste y que lo aprecie. Lo mejor es que he podido comprobarlo, puesto que hay gente que se toma la molestia de escribirte y comentártelo.

¿La literatura fue siempre una posibilidad?

Sí, pero llegó más o menos tarde. Fue una posibilidad que tuve que descubrir, más bien. Mi caso no fue el del niño de cinco años que, si le preguntan qué quiere ser cuando sea grande, contesta: “escritor”. Tampoco escribí mi primer poema a los seis o mi primer relato a los diez. Yo quería ser farmacéutico y de hecho fui a la Universidad con esa idea.

Entonces ¿Cómo nació en vos?

A los dieciséis o diecisiete años empecé a llenar papeles con pensamientos y con poemas (algunos demasiado crípticos, otros demasiado sensibleros, otros descaradamente plagiados de Vallejo, Amable Sánchez Torres, Darío, etc.). En Quinto Magisterio, en la clase de Didáctica de Idioma Español, nos pidieron escribir un poema y me reté a mí mismo para escribirlo con lo que realmente me saliera y de acuerdo a cómo me sentía en ese momento. Recuerdo que a mi profesor le gustó y me motivó a que escribiera más. Durante esos años descubrí que escribir me entretenía mucho y que, al mismo tiempo, suponía un refugio. Así empezó todo.



La literatura es un camino difícil, puesto que no es un oficio del que se pueda vivir. ¿Qué haces para sostenerte en un país tan caro?

Sí, uno dice que es “escritor”, pero lamentablemente uno no puede dedicarse y ni vivir de esto. Yo he tratado (a veces con mucha suerte) de dedicarme a tareas editoriales, de corrección de estilo, específicamente, pero no he dudado en ningún momento de trabajar de lo que sea: repartiendo volantes a la salida de los colegios, haciendo entrevistas en el aeropuerto, dando clases en academias, atendiendo llamadas internacionales en centralitas, etc. Los primeros años fueron un poco surrealistas, pero es sabido que para un escritor toda experiencia es más que bienvenida.

Hay varias causas raíz por las cuales emigra el humano. De todo ese océano de guatemaltecos que en el mundo estará regado, la gran mayoría lo ha hecho por mejores oportunidades de trabajo. La migración cultural, por el arte mismo, no entra en este tipo, puesto que al artista no le importaría vivir en un palacio o en una pocilga, con tal de que su arte progrese, evolucione, madure, se acerque, raye y pise los lindes de la perfección. En la Europa de los años veinte sucedió. ¿Conserva Madrid algo de esta magia para el artista?

Madrid es una ciudad con mucho atractivo, sin duda alguna. Personalmente, me ha influido mucho, sobre todo en la manera de ver las cosas y en cuestionarme como individuo. Aquí no soy nadie, en el sentido de que cuando camino por la calle, no me siento observado ni juzgado. Tampoco respiro inseguridad ni peligro. Esa invisibilidad y libertad me facilitan la vida. Además, hay cultura y movimiento por todas partes; tanto, que es imposible saber qué es lo que está ocurriendo día a día. Supongo que esto es vital para un artista; aunque en mi caso, no del todo, ya que me siento saturado y creo que mis preocupaciones como escritor no circulan por esos caminos. Soy feliz pudiendo salir a observar a la gente a una plaza o tomar cervezas en algún bar de mi barrio. Con eso, más que suficiente para que se generen ideas en mi cabeza que luego pueda usar en mi escritura.

Lo pregunté porque esa fama de la que se ha hecho Madrid, sigue siendo suya aunque su vuelo se pierda en las nubes. Cuenta la historia que es esa ciudad la única en el mundo que juzga y exige a sus artistas a veces hasta destruirlos. Nos haría mucho bien escucharlo de la boca misma de un artista extranjero radicado en esa ciudad.

Si te soy sincero, no sabía nada de esa historia y la verdad es que, como te decía, no soy alguien que esté demasiado pendiente de lo que sucede con los artistas y escritores aquí. Sería invertir demasiado tiempo y, para mí, sería como perderlo. Si te referís al gremio institucionalizado, supongo que sí, que existe esa exigencia y que la crítica es siempre muy despiadada. Por lo mismo, cuando uno quiere darse a conocer, el camino es largo y puede que haya que tocar muchísimas puertas antes de que se abra alguna. Además, de la exigencia, la competencia está a la orden del día. Con todo, no es algo que me quite el sueño. Lo que tenga que llegar, llegará.

Cambiando de ambiente, vuelvo al inicio. Las llamadas que traen las noticias de los premios suelen llegar cuando se está entre el torbellino, de modo que toman al individuo por sorpresa ¿Cómo te sentiste con vos mismo al recibir la noticia de la nominación en “100 Latinos Madrid 2013”?

Yo había visto algo de esta iniciativa en FB, pero no sabía muy bien cómo funcionaba. Cuando me enviaron el correo comunicándome que mi nominación había sido tomada en cuenta para ser parte de la edición 2013, pues me sorprendió mucho puesto que no soy famoso aquí ni me veo como una personalidad, para nada. No peco de humildad puesto que no soy ni una cosa ni la otra. Sin embargo, te deja buen sabor de boca saber que alguien (o algunos) aquí se fijan en lo que hago, eso es lo más gratificante de todo. La labor con Te prometo anarquía, el impacto de mis libros en Guatemala (El elegido, sobre todo) y esa necesidad de mantener ese nexo cultural con mi país fue lo más determinante para ser incluido y reconocido. Según me comunicaron, ésas fueron las razones de peso.



No es para menos, Rafa, lo de ese reconocimiento, si detrás hay un gran trabajo. A demás del goce y de satisfacer esa necesidad primaria que se vuelve el arte para el artista, ¿qué esperabas de tu trabajo?

Pues la verdad es que lo único que espero de mi trabajo es que, primeramente, me satisfaga a mí mismo y que luego, en algún momento pueda ser leído y valorado. Es decir, no tengo objetivos a corto plazo porque entiendo la escritura como un proceso, con muchas etapas, baches, idas, venidas, fallos, descubrimientos, etc. Los libros que he publicado los escribí mucho antes y así es como me manejo. Si ahora ha habido un reconocimiento es porque, como decís, detrás hay trabajo y muchos años de escritura. Con el tiempo he aprendido a disciplinarme un poco y a ser perseverante.

Lo entiendo igual, eso de que el arte es un proceso. Y que como en cualquier otro oficio, el que trabaja duro y a conciencia, evoluciona, y el que no, no. ¿Alguna vez, en las noches de insomnio, cruzó por tu cabeza un reconocimiento?

No, para nada. A lo más que he llegado en mi insomnio es a visualizar que publico algún libro aquí, en España, que ojalá se haga realidad algún día.

Y así será, no lo dudo, en parte del camino resaltan ya las huellas. Madrid es la capital española y una de las tres ciudades más pobladas en Europa ¿Cuándo y por qué decidís migrar?

Desde adolescente siempre tuve la inquietud de salir de Guatemala. Me veía estudiando o viviendo fuera. En el 2005 coincidieron varios factores que me empujaron a tomar la decisión de venir a España: me despidieron de mi trabajo (el finiquito pagó mi boleto de viaje) y conocí a mi pareja (española), así que por aquí ando desde entonces.

Un primo, Jorge Mario Pérez Guzmán, estudió en Bilbao, y te conocía. Los amigos de mi cuadra, que ahora viven allá, te conocen. ¿Cuáles son esos hilos que manipula el destino para hacer coincidir a tan pocos entre muchos?

Uno nunca se espera encontrar compatriotas sabiendo que España no es precisamente un destino para los inmigrantes guatemaltecos, pero siempre hay alguien, ya sea viviendo o de paso. Cuando estaba en auge la era de los blogs en Guatemala, conocí a Jorge Cabrera. Le conté que viajaba a Madrid en unos meses y él me introdujo a su círculo de amistades, algunos de los que aludís en tu pregunta. Con ellos es con quien más me he relacionado aquí, hablando de compatriotas. Y sí, así como el caso de tu primo, he tenido la suerte de coincidir con muchos otros guatemaltecos por aquí, aunque de manera muy breve y esporádica.

¿Es unida la comunidad chapina?

Sé que cada Septiembre hay actividades que realiza la Embajada de Guatemala aquí pero nunca he asistido a una, así que no puedo opinar al respecto. Como te decía, el único contacto directo con guatemaltecos aquí es con los amigos y amigas que conocí a través de Jorge Cabrera.

Perdón por la muda de tema, regreso a la literatura. Yo, por lo menos, aún no he podido romper esa necesidad de los autores del boom. Y aunque es de autores que pretendo preguntar, me desvío antes a las mal calificadas escuelas, o tendencias. Una de ellas es este caso, donde continuo perdido. Y es que no es ni siquiera un movimiento literario, es una actitud individual de cada escritor en particular, frente a la vida, frente a la literatura misma. Ninguno aborda la nave desde perspectivas iguales, no hay estilos ni ritmos parecidos, todo es tan diverso, tan literariamente bien logrado. Y no encuentro, Rafa, por más que busco, un fenómeno en particular. Fue en casi toda Latinoamérica, y de nosotros salieron voces eternas. ¿Fue, acaso, lo que el mundo vivía en ese entonces?

Sí, bueno, el “boom literario latinoamericano”, a parte de lo que mencionás (actitud del escritor frente a la vida y a la literatura), también se debió a factores políticos y, más que todo, editoriales. Europa se da cuenta de que hay escritores (Márquez, Cortázar, Vargas Llosa, Fuentes, Lezama Lima, etc.) que están creando obras no sólo de un valor estético admirable sino que incluyen ciertas posturas sociopolíticas y eso les permite ser publicadas no sólo en Europa sino en todo el mundo. Una especie de “golpe de suerte”, si me lo permitís, que, ahí viene lo bueno, permitió que los precursores de ese “boom” figuraran como debían de figurar (Borges, Onetti, Asturias, Rulfo, Carpentier, Vallejo, etc.), es decir, hubo un ajuste de cuentas con quienes ya habían iniciado a despuntar, literariamente hablando. Y todos ellos abrieron la brecha para el resto de autores latinoamericanos que han ido apareciendo hasta nuestros días.

¿En dónde crees que está la literatura guatemalteca ahora?  Sé que es una pregunta que genera duda, y para nada es académica, me interesa tu perspectiva.

Pues me gustaría que estuviera mejor posicionada fuera de Guatemala, ya que, además de los “clásicos” (Asturias, Cardoza y Aragón, Monterroso, Gómez Carrillo, etc.), sólo han podido darse a conocer muy pocos: Rey Rosa, Halfon, Liano, etc. Al menos, ésos son los que puedo encontrar en las librerías de Madrid. Ignoro a quiénes leen en México o Argentina. Y creo que es un tanto injusto. Aunque también es cierto que muchos escritores contemporáneos guatemaltecos siguen produciendo pensando más en lo local, es decir, apuestan por una literatura más personal y menos comercial. No creo que sea porque queramos (sí, yo me incluyo), sino porque el sistema editorial es pequeño y los libros no pueden distribuirse a gran escala. Las opciones son las que hay y, o se aprovechan o nuestros libros no ven la luz, así de sencillo. Ojalá el panorama cambie.

Claro, y a nivel mundial las grandes editoriales se arriesgan a perder espacios intentando con escritores desconocidos. Pero eso no es literatura, tan solo una consecuencia. ¿Cómo encontraste tu estilo? ¿Qué vericuetos, Rafa, qué lecturas, cuántos textos hay antes de los que conocemos?

No creo que tenga un estilo definido, por el momento. En poesía quizás sí, pero es poco lo que he publicado así que es demasiado pronto para decir algo con certeza. Génesis y encierro, mi primer libro de narrativa, puede que tenga un poco del estilo que quiero tener y perfeccionar más adelante. En el caso de la trilogía (El elegido, Chichicaste, Zánganos), fue un proyecto de experimentación que creo que ha funcionado más o menos bien y fue escrito así de manera intencional. Mi idea, a la hora de afrontar un libro, es imprimirle su propio estilo de acuerdo al tipo de historia. De ahí que puede ser que mis próximos libros sigan siendo diferentes uno de otros. Lo que sí te puedo decir es que soy muy perfeccionista y que antes de plantearme una publicación, ha tenido que haber mucha reescritura y, por supuesto, mucha lectura.

¿Ese lenguaje en El elegido, cotidiano en esos ambientes, que se hunde en lo soez una vez en cada paso, no es un recurso fácil de sostener. Para mí es difícil usar un recurso con esa intensidad sin que se sienta en la lectura un abuso. ¿Cómo lo logras?

Esto que decís no lo tuve en cuenta hasta que Mishad Orlandini, la editora, Julio Prado y Julio Serrano, quienes presentaron el libro, lo mencionaron, si mal no recuerdo. Ignoraba que un discurso así, visto por el lector, se podía sostener y creo que ésa ha sido una característica para valorar positivamente el libro. ¿Cómo lo logré? No tengo un método definido, la verdad. Me propuse imitar el habla cotidiana, de la manera más fiel posible de acuerdo a mis 27 años de vida en Guatemala, y el resultado fue ése. No había esbozos, no había una estructura pensada. Fue una escritura bastante espontánea y una búsqueda de una historia pero un poco a tientas. Si leés Chichicaste o Zánganos, en cambio, notarás que son textos más pensados, más elaborados que igualmente se sostienen, pero que incluyen otras perspectivas y recursos narrativos.

Ese lenguaje, Rafa, es un recurso que se encuentra con facilidad en la literatura actual, la de Guatemala, y muchos textos se caen. ¿Tiene, El elegido, referencias? ¿Qué lectores chapines leías?

Pues cuando empecé a sentir cierta fascinación por un registro lingüístico que reflejara la realidad de Guatemala (o parte de ella, más bien dicho), fue con Luis de Lión y con las columnas que escribía Marco Augusto Quiroa. A Marco Antonio Flores lo leí más adelante, por si te surge la duda. Después empecé a “practicar” en el blog Mula que es uno; a partir de ahí fue como me planteé la idea de El elegido y así nació la trilogía. Por supuesto que leí a otros autores guatemaltecos, pero yo diría que estos dos que menciono pueden ser referencias, aunque no directas.

Pues si te cuento me confieso: en la familia hay una mala costumbre, el robo de libros. No puedo excluirme, y ese del Bolo, el de sus columnas, lo tomé prestado de la librera del tío Tono, el papá de Jorge Mario. Aún no lo he devuelto, pero ya lo leí, y eso es lo que importa. Me reí mucho, y con el tuyo también, en varios pasajes, en especial recuerdo el del parque Los Cipresales. Eran las diez de la noche de un martes cualquiera. Rita, mi esposa, dormía. Yo leía a la par, en silencio absoluto, y de pronto me pasó lo mismo que de pequeño, cuando el domingo en la iglesia uno de los muchachos volteaba y te hacía una payasada que despertaba el incontenible ataque de risa. Sin embargo lo que viene después, en la casa del Negro, cuando Carmen y los patojos, ante todo la casa, me bajó a patadas, y esa realidad ―que así es, seguro― terminó causándome escalofríos. ¿Tiene El elegido vidas verdaderas como referencia?

No, ninguna que yo conozca. El elegido, originalmente era un cuento que escribí en Madrid el primer año que estuve aquí y que después retomé y modifiqué pensando en una novela corta. Lo que sí tiene, no sólo El elegido sino los dos libros siguientes son recuerdos, escenas vistas u oídas, anécdotas y nombres de personas y lugares reales pero igualmente modificados y adecuados según la exigencia de las respectivas historias que manejo en la trilogía. En Chichicaste, por ejemplo, que es el más autobiográfico, sucede esto: sí, hay vidas verdaderas como referencias, pero totalmente alteradas y modificadas. Yo crecí más en la calle que en mi casa y tuve la suerte de frecuentar varios ámbitos, algunos muy viciados, inclusive, y gracias a esas experiencias (que fueron muchas) pude recrear lo que cuento (sin necesidad de basarme en alguien en concreto) e intentar que parezca real.

Todos somos víctimas de víctimas, nuestros padres también lo fueron. Lo digo por eso de terminar heredando las taras de carácter, el manejo inapropiado de las emociones, los miedos asesinos, y todo eso para lo cual no se aprende si no en la vida. Es una vida de perros la de un alcohólico que termina como Tolo, la historia lo deja claro, su madre tuvo mucho que ver, y la violencia descontrolada de su padre. Pienso en voz alta: ¿Nos caería bien aprender esas partes de la psicología que uno mismo puede aplicar? ¿Valdría la pena incluirlas en el programa escolar?

Pues creo que sí, aunque no sé si El elegido sirva como “lectura” hablando en términos escolares y de aprendizaje. Sé que tu pregunta no va por ahí pero te digo esto porque ha habido quiénes creen ver en la novela un buen manual de todo aquello que sucede cuando escogemos “el mal camino”. Y no, los caminos de la trilogía son los de la ficción y deberían transitarse como tal. Es verdad que hay una realidad retratada que es dura e innegable, pero de ninguna manera siento que deba encontrársele una actitud didáctica ni moralizante. Para eso, como bien decís, está la escuela que podría ser un medio neutral para ayudar al niño/niña a encauzar y sobrellevar mejor los problemas heredados o causados en sus hogares.

Rafa, si no damos esto por terminado volvemos a amanecer. De modo que cierro asegurándote que ha sido un gusto. Te agradezco infinitamente tu tiempo y tu paciencia. 



sábado, 21 de diciembre de 2013

Concluyó el periodo legislativo del año 2013, los guatemaltecos nos preguntamos: ¿Qué pasó con la aprobación del presupuesto de Ingresos y Egresos del Estado?

La percepción que tiene la población sobre el trabajo de los Diputados al Congreso de la República de Guatemala en la última década está basada en las actuaciones nebulosas, clientelares y de componendas entre los partidos políticos representados en el Congreso y el partido de turno en el Ejecutivo; es sabido que, la relación clientelar que predomina en el Sistema Político Guatemalteco ha dañado la institucionalidad pública en dos vertientes:

1.      Debilitamiento de la participación ciudadana: La participación de la ciudadanía en los procesos electorales desde el año 1984 al año 2011 se ha mantenido en un 69.3%, numéricamente se infiere que la democracia como forma de vida es el medio “idóneo” de la ciudadanía, no obstante en el ejercicio ciudadano la participación en las instancias como el Sistema de Consejos de Desarrollo Urbano y Rural es débil; una primera explicación se aproxima a que en los procesos electorales se ha aumentado el número de centros de votación, hay acarreo de electores por parte de los partidos políticos y campañas electorales anticipadas. Una segunda aproximación, es que en el Sistema de Consejos de Desarrollo la participación está ligada a formas tradicionales de organización comunitaria, en donde los “líderes comunitarios” ejercen desde dos décadas atrás por ejemplo, además la gestión comunitaria es de mediano y largo plazo.
2.      Clientelismo Político: El Sistema político está desestructurado y casi al borde del abismo, los partidos políticos para sobrevivir a través de las autoridades electas, recurren en los procesos electorales a prácticas clientelares: compra de votos por diversos medios, entrega de víveres, láminas, juguetes, incluso se ha rumorado que en la última campaña electoral (2011) se entregaron teléfonos celulares, cheques a nombre del portador, pudiéndolos cobrar una vez el candidato llegara al cargo. No obstante, el clientelismo político también se ejerce en el poder, cuando designan empresas de “su confianza” para la ejecución de obras de infraestructura, compras de útiles y enseres de oficina, obviando los procesos establecidos en la Ley de Compras y Contrataciones del Estado.

El debilitamiento de la institucionalidad influye en la gestión pública: compra de voluntades en el Congreso de la República, el sistema de justicia acusado de altos niveles de corrupción, llegando a disputas políticas que socaban la institucionalidad pública y “obligan a los partidos políticos a recurrir a prácticas clientelares y componendas”. Por ejemplo durante el año 2013 en el Legislativo estuvo supeditado a la voluntad de los partidos políticos, más allá de generar el rol político de legislar en favor del bien común. La pugna entre el Ejecutivo y el Legislativo se vio afectada cuando no se subsanaron intereses particulares, el bloque o los bloques opositores jugaron un rol más en el bloqueo de la agenda Legislativa, recurriendo a interpelaciones de Ministros que en nada favorecen la institucionalidad pública.

El roce político entre el Ejecutivo y el Legislativo, en otras palabras entre el Partido Libertad Democrática Renovada y el Partido Patriota, ha provocado que a lo interno del Legislativo las fuerzas políticas encuentren en la “negociación o chantaje” la forma adecuada de obtener réditos políticos, que en nada se reflejan en el bien común, además esta pugna ha conllevado un estancamiento en el rol del Congreso de la República. Uno de los productos de estas pugna es la interpelación al Ministro de Cultura y Deportes, Carlos Batzin, que se inició el 30/10/12 y que en el año 2013 no finaliza, reprogramando la continuidad para el año 2014. A sí mismo, la Ministra de Educación, Cintia del Águila, lleva 72 días de acudir al Congreso de la República en espera de ser interpelada. Si bien es cierto que las interpelaciones a los funcionarios públicos son de carácter constitucional, por lo menos, ejercer la función de legislar en favor del bien común debe prevalecer antes que intereses políticos

En el sistema político la ciudadanía termina siendo más afectada, se debilita el rol del ciudadano como ente político, aun así, los partidos políticos han iniciado la campaña política anticipada para las elecciones del año 2015; es como tener un doble discurso, por un lado en el Congreso jugar un rol de interpelador, en el sentido de velar por el bien público y fuera de él quebrantando la Ley Electoral y de Partidos Políticos al realizar campañas anticipadas.

La pugna en el Legislativo sirvió de marco para que el Partido Patriota buscara otras alianzas y obtener los votos suficientes para la aprobación de más endeudamiento público, asimismo, jugó con el tema de la aprobación del Presupuesto de Ingresos y Egresos propuesto para el año 2014, en tanto, le permitirá realizar una serie de transferencias sin autorización del Legislativo, luego responsabiliza al Legislativo ante el “posible desfinanciamiento” del aparato público, fue una jugada importante del Ejecutivo para trasladarle al Legislativo la responsabilidad ante la falta de recursos para cubrir los compromisos del Ejecutivo en materia educativa, salud, infraestructura entre otros.

Qué ganó la ciudadanía con este juego político, nada, por el contrario, sigue perdiendo porque prevalecen intereses particulares, sabiendo que el año 2014 será de conflictividad entre los sindicatos, el Legislativo y Ejecutivo, aumentando la conflictividad social y por lo tanto, asegurar el uso de la fuerza pública para preservar el “orden social”.

Demetrio Pérez Ordoñez

martes, 12 de noviembre de 2013

El Presupuesto de Ingresos y Egresos del Estado, una batalla política en ciernes

El “debate” que ha generado en los medios de comunicación, en las entidades privadas y en los espacios políticos el tema de la aprobación o no del presupuesto de Ingresos y Egresos del Estado para el año 2014, estimado en un monto de Q. 70.5 millardos, que representa un alza de casi 3,500 millones en relación al presupuesto del año 2013, ha representado un desgaste más para el Ejecutivo en tanto implica el aumento de la deuda pública, característica del actual gobierno que ha desarrollado sus “programas” sobre supuestos ingresos económicos.

En la formalidad el Presupuesto de Ingresos y Egresos del Estado debe ser aprobado por los diputados al Congreso de la República de Guatemala al 30 de noviembre como fecha límite, caso contrario, el presupuesto vigente del año 2013financiará la institucionalidad pública para el año siguiente. El gobierno a través de sus operadores políticos anunció que de no aprobarse el presupuesto habrá recortes a los “programas sociales” y despidos de empleados contratados bajo el renglón 029, incluso están promoviendo movilizaciones sociales como medidas de presión para los diputados, será acaso otro jueves negro y viernes de luto vividos en la época del FRG.

Para las movilizaciones anunciadasel apoyo de las “Alcaldías” del país estaría asegurado, lo cual supone la coordinación con la Asociación Nacional de Municipalidades – ANAM,relacionado al desfinanciamiento a los “programas y proyectos municipales”. Históricamente el gobierno central ha manipulado a las Municipalidades a través dela asignación del Situado Constitucional en gran parte se debe que la mayor parte de las Municipalidades carecen de solvencia económica para el impulso y ejecución de proyectos, los ingresos municipales son bajos y casi paupérrimos. Esta situación financiera que en términos de política pública significa: desfinanciamiento para el desarrollo.

En el plano ideal no podemos permitir que el gobierno central realice acciones que asfixien a los gobiernos locales contribuyendo a la confrontación entre la población y las Autoridades Municipales. Esta “estrategia” es aplicada principalmente a las Alcaldías que pertenecen a la oposición, estratégicamente se promueve en el fondo el trasfuguismo político y las relaciones clientelares.La población local demanda servicios públicos: agua, caminos, drenajes, parques, fuentes de empleo, como instancias para reducir las brechas sociales, traducido en “injusticia social” a partir de la desigualdad en el acceso a los servicios y los bienes económicos.

Los partidos políticos, en su relación con el Ejecutivo y las Autoridades Municipales, eluden la responsabilidad que su accionar se refleja en la sociedad y en detrimento del sistema político.Innegable el centralismo de los partidos políticos que se alejan cada vez más de la población incumpliendo sus promesas electorales al llegar al Ejecutivo, el Legislativo y el nivel Municipal, contribuyendo a profundizar la crisis de la institucionalidad pública.

El hecho de prestarse a una serie de “negociaciones”, “acuerdos”, no es más que un chantaje político en beneficio propio, dejando de lado el “bien común”. Estas componendas políticas en nada contribuyen a fortalecer el sistema de partidos políticos, sólo profundizan la crisis institucional, además el mensaje a la ciudadanía y sus electores: “negociar sobre la base de intereses propios”. Asimismo, se debilitan los partidos políticos porque sus pocas bases se desencantan.

El momento político que se produce 120 días previos al 30 de noviembre, se ha convertido en una etapa en la que los partidos políticos representados en el Congreso de la República de Guatemala, realizan todo tipo de negociaciones para obtener beneficio y provecho propio y responder a intereses espurios, aún en contra del bienestar común, por ello, la aprobación del Presupuesto de Ingresos y Egresos del Estado más que el instrumento que recopila los planes, programas y proyectos del Estado es un arma para que los partidos políticos puedan obtener cuotas de poder político y económico.


El Presupuesto para el año 2014 está viciado a partir de la negociación que el Ejecutivo ha condicionado con préstamos millonarios que implican el aumento del endeudamiento, sin que se refleje cambios en la sociedad, por el contrario, la pobreza y pobreza extrema parecen agudizarse cada vez más,profundizando el neoliberalismo y la exclusión de las grandes mayorías, es decir, menor desarrollo social y económico para el área rural y en general para el país. La espiral de endeudamiento que los gobiernos han desarrollado durante los últimos 15 años responde a prácticas clientelares y asistencialistas.

Por ello, el financiamiento del aparato público cada vez depende del endeudamiento interno y externo, en tanto la baja recaudación fiscal y el desmedido aumento de la “corrupción” en torno al erario público.
Demetrio Pérez Ordoñez

miércoles, 9 de octubre de 2013

MI ENCUENTRO CON NINA SIMONE

Fue hasta hace un par de meses que una noche sonó en mi habitación
Ne quitte pas
Ilfautoublier
Tout peuts'oublier
Qui s'enfuit déjà
Oublier le temps…

(La original es  del cantautor belga Jacques Brel)


Era una voz profunda, casi desgarradora como la de un felino, aunque de una forma dulce y no dolorosa. Así fue mi encuentro con la “Sacerdotisa del Soul”, Nina Simone. Mis oídos y mente fueron de ella, quedé atada e hipnotizada hasta el extremo de escucharla única y exclusivamente por varios días.

Esta atracción me provocó leer sobre su vida, sus altibajos y sus luchas para conocer los motivos que la inspiraron a escribir su música. En esas vueltas me topé con una vida intensa y difícil, rechazada por el color de su piel, la lucha por la igualdad de la gente de color, sus desamores, decepciones, alcohol y su locura.

Nació en Carolina del Norte en 1933, con el nombre de Eunice Kathleen Waymon. Fue la sexta de ocho hermanos. Desde muy niña sintió y percibió la música de una manera insólita. Tenía dos años cuando hizo una presentación en el órgano de la familia sin que nadie le hubiera enseñado. A los 17 vivió su primera decepción, no fue admitida en el conservatorio de Filadelfia. Años después atribuyó al color de su piel el rechazo del jurado.

Después de esto se traslada a Atlantic City y es allí donde nace Nina Simone. Ese sobrenombre, combinación de dos influencias, viene de “Niña”, como le llamaba un novio latino. Y Simone por la actriz Simone Signoret a la que admiraba.

En 1958 lanza su primer disco llamado “Little Girl Blue”, pero no fue hasta 1959 que con su forma de interpretar “I LoveYou Porgy”, “Exactly like you” y otros temas, los contratos empezaron a lloverle.

Vivió un matrimonio amargo e infeliz del que nace su única hija; buscó en el alcohol un refugio para su infelicidad. Años después se divorcia y tiene amoríos que no trascendieron, únicamente la dejaron más sola. En sus memorias, publicadas a principios de los años noventa, confesó: “Todos estos años he recibido muy poco amor (…). Me obsesiona, sobre todo por las noches, cuando estoy sola”.

A principios de los años 60´s puso su voz en composiciones de protesta y lucha por la igualdad de personas de color, como “Mississippi Goddman” y a partir de ahí fue una constante en su vida artística. En los años 70 deja Estados Unidos tras el asesinato de Martin Luther King, y se traslada a Barbados, vive posteriormente en Libia, Holanda, Francia y Suiza, lugares en donde transcurren dos décadas de su vida entre escándalos y locura.

A principios de los 90´s regresa a la escena gracias a un anuncio de Channel en el que emplean el tema “My Baby Just Cares”, el cual consideraba como intrascendente en su carrera musical. Así se dirige a la recta final de su carrera y de su vida. El 21 de abril de 2003 muere en el sur de Francia a causa de un cáncer que no se trató.

Si bien aún me faltan muchas canciones de Nina Simone por conocer, he empezado a disfrutar algunas que me mueven el alma y que se han vuelto mis favoritas: “I Put a Spell On You”, “The Other Woman”, “He needs me” y algunas otras. No soy yo, es mi soledad la que les recomienda la experiencia.

Vannia Ortega

http://www.youtube.com/watch?v=pOmqNuH3Y5s

miércoles, 2 de octubre de 2013

Del porqué los niños no deben ver cuando matan al choche

Algo que me contó don Ovidio Pérez Falla
Soy sanarateco de corazón, aquí nací, y aquí he de morir en este pueblo sin mar, pero con el ambiente y el espíritu de aquel que es mojado por la brisa. Tantas historias, tantos relatos que circulan por las calles, por el parque, por esos lugares prohibidos tan necesarios y tan repudiados a la vez. Uno no se da cuenta hasta que llega un fuereño y señala con timidez, y es que aquí las muertes son motivo de fiesta. Será porque buscamos cualquier señal para celebrar, será porque en el fondo entendemos la trascendencia de ese paso, el último en apariencia, tal cual fuera un sueño más. Lo cierto es que aquí se hace fiesta ese día. Lo acostumbrado desde tiempo atrás es matar un cerdo. Esa es una muerte violenta porque se aturde al animal dándole golpes en la cabeza con un trozo o algo duro. Luego se le perfora la garganta. Las abuelas, las tías, las madres, andan atentas a ese momento, y regañan a todo aquel chiris que ande husmeando el hecho. Es peligroso, dicen, que los niños presencien semejante atrocidad, no hay espíritu infante que viva la vida en paz llevando esos recuerdos en el alma. Que el patojo que ve una situación de esas, quedará aterrorizado de la muerte. Y cosa espantosa es aquella de que el niño sueñe, dormido y despierto, con el cerdo gritando y luchando por la vida. Se vuelve loco, la mirada perdida y la saliva en la barbilla. Por eso no dejan que los niños vean el acto de matar un cerdo en un funeral. Lo cierto es que eso no se había comprobado, ni siquiera había historias que sustentaran esas creencias.
No fue hasta esa vez cuando vimos llegar al carnicero, un hombre gordo, de brazos fuertes que usaba el bigote abundante y una gorra de lana. Llegó él y su ayudante sin anunciarse, por alguna razón entraron por la puerta de atrás, del otro lado donde se llevaba la velación. Allí estaba el patio enorme donde el abuelo criaba a los animales. Quizá ya tenían pactada la hora y la manera con que lo harían, porque no era lo usual. El carnicero ese día es aún más importante que las cocineras, porque cocineras sobran, pero carnicero sigue habiendo solo uno, el de la familia, el hombre al que se le encomienda semejante tarea, en el que se confía. Y es importante porque luego de tomar café y comer pan a horas donde usualmente no se hace, desespera y con el calor aturde. Uno espera la hora de la comida, los canastos de tortillas, y sobre todo los canastos de carnitas, los de chicharrones, las bandejas de buche y morcilla.
Esa vez el montón de niños se metió en la casa burlando la guardia, aprovechando el descuido de la tía Josefina que en ese momento se dejaba enloquecer por las manos del novio, y desde una ventana medio abierta vieron el acto irremediable de la muerte del cerdo. Habían desayunado una o dos horas antes de que amaneciera, se levantaron con los adultos como si la algarabía fuera parte esencial en la velación. Y vieron cuando el carnicero y su ayudante golpearon al cerdo por detrás en la cabeza. Cuando lo subieron al tapesco y le amarraron con pita de nylon las patas. Entonces el ayudante se quedó amarrándole el cuerpo a la madera, mientras el carnicero desenrollaba un envoltorio de manta donde iban los cuchillos, un gancho y las limas para afilar. Prueba y termina de afinar uno largo y puntiagudo. De la casa salieron dos muchachas y una de las tías, llevaban cacerolas y paletas de madera para recoger y mover la sangre. Cosa tan sabrosa las tortillas calientes con morcilla. Luego el hombre regordete se acerca vistiendo una gabacha ensangrentada a perforarle el cuello al animal. Allí mismo lo drenaron, lo despellejaron y lo fueron haciendo lo que después se comería con gusto y placer.
La maldición había caído, los niños vieron lo que no se debía. Al siguiente día se levantaron temprano, ese día sería el del entierro. Uno de ellos propuso que jugaran de matar al choche. El hermano mayor de Fabiancito se ofreció porque supuso que lo elegirían a él. «Yo quiero ser el choche», dijo, y no hubo quien se lo discutiera. Consiguieron las pitas y el mazó de madera. Y mientras lo amarraban en el suelo, Fabiancito salió de la casa con un cuchillo largo y afilado. Desde allí lo vio con la cabeza sobre el suelo, llena de sangre. «Es de verdad», dijo. Apresurado llegó al grupo para decirles que pararan de darle y darle con el trozo, pero ya era tarde, la historia estaba escrita. Uno de los mayores tomó el chuchillo para perforarle la garganta. Así lo hicieron dos o tres, hasta que le llegó el turno a Fabiancito. «Te toca, dale el remate», no supo que hacer con tamaña responsabilidad. Salió corriendo en busca de su mamá con el cuchillo lleno de sangre.
Lo cierto es que Josefina ese día además de quedar preñada, perdió a los únicos dos sobrinos; el grande de espíritu noble, al que le decían El Coche. Y el pequeño, Fabiancito, que no volvió a recobrar la cordura, y al que el padre dejó cojo y sin un ojo de la tundra de Padre y Señor mío que le dio por descargar la furia, esa que todavía los tiene enloquecidos.

jueves, 19 de septiembre de 2013

To Tulsa and Back


J.J. Cale quien fue mucho más que un gran compositor, murió el 26 de julio a los 74 años.

El viernes recién pasado por medio de un insípido retuit, me enteré de su muerte, el tuit mencionaba algo así:  “El gran compositor J.J. Cale muere a los 74 años”.

Me encontraba a 150 kilómetros de mi hogar, así que cuando llegó el momento emprendí el regreso a casa, escoltado a la distancia por la imponente Sierra de las Minas. Empecé a cambiar emisoras buscando ingenuamente comentarios de los locutores. No sé, tal vez sorprendidos o tristes,  pero sobre todo esperaba que le hicieran algún reconocimiento y pusieran como mínimo algunos de sus temas más reconocidos, como Cocaine.  Mientras buscaba con afán alguna noticia, recordaba cómo había llegado a conocer a Cale, y eso fue por medio de Clapton. Yo era joven y empezaba a abrir mis horizontes musicales y el camino que había elegido para hacerlo era buscar las influencias de los músicos que más me atraían por ese entonces.  Así inicié una relación larga pero a decir verdad intermitente y a la vez intensa, de esas que se disfruta en cada momento, sin importar el tiempo que ha pasado y donde cada rencuentro es como si fuera la primera vez.

Cale era originario de Oklahoma, un Okie como les llaman, nunca perdió el acento sureño típico de la región.  Aún joven y siguiendo a muchos de su generación se fue a buscar un mejor futuro a California, y claro está que venciendo las típicas dificultades que presentan esas circunstancias logró triunfar. Se cambió el nombre de John Weldon Cale a Jean-Jacques Cale, para evitar que lo confundieran con el talentoso John Cale del Velvet Underground, quien lamentablemente era más reconocido por sus diferencias con Lou Reed, que por sus virtudes.

Frecuentemente se escucha mucho acerca de la forma de ser de Cale: "Que es un ingenuo porque pudo haber hecho millones, pero es demasiado holgazán”. “Que Clapton lo parasitó y se aprovechó de su talento” y más tonterías del mismo estilo. Cale tenía una filosofía de vida propia, alejado de los estándares del mercado, un tipo que disfrutaba con las cosas sencillas, se sentía cómodo atrás del escenario, así como también amaba realizar composiciones y sacar discos que perfeccionaba hasta el cansancio. En lo personal nunca me enteré de algún comentario en contra de Clapton por parte de Cale. Al contrario, en el documental  "To Tulsa and Back (2005)", sobre la segunda mitad de la gira de 2004 “J.J. Cale Band Tour”, se puede apreciar la admiración mutua que se tenían, sin duda fueron una pareja que se complementaba mutuamente.  Aunque el trabajo que sacaron juntos en el 2006, “The Road to Escondido” despertó muchas expectativas por la calidad de los dos, a mi parecer le faltó la fuerza de los anteriores trabajos de Cale y no digamos los de Clapton, pero más allá de esto es un disco que  vale la pena escuchar. Ese álbum ganó un Grammy en el 2008 en la categoría de Mejor Álbum de Blues Contemporáneo.

J.J. Cale tiene piezas memorables y que definitivamente pasarán a la historia: After Midnight, Cocaine, Call me the Breaze

El legado que nos deja es amplio, dieciséis discos  y la huella que queda a través de la influencia que tuvo sobre los cantantes de habla inglesa, quienes tuvieron éxito interpretando temas de Cale, entre ellos podemos contar obviamente a Clapton, Dire Straits, Lynyrd  Skynyrd.  También entre los hispanos se cuentan músicos de la talla de Joaquín Sabina.  

Finalmente después de más de dos horas de camino llegué a mi destino, y fue mucho pedir encontrar algo sobre él. Quizás pasó demasiado tiempo para la velocidad a la que se "vive" actualmente. 

Partió  J.J. Cale, quién en sus 74 años fue mucho más que un “gran compositor”.


viernes, 6 de septiembre de 2013

También hay pequeños héroes

Como David, o el ratón que no son precisamente lo que aparentan. Los trucos casi siempre son más efectivos que la fuerza, la fuerza no siempre está en los músculos o en las armas.
Querido gato
Cuando por la noche me veas llegar, piénsalo, no soy lo que aparento. En cambio, soy como aquello de “hecha la ley, hecha la trampa”. Te convendría más buscar un perro que te ladre, o darle de comer a las palomas en el parque. Sí me ves, siéntate, o retrocede, que aquí no hay siete vidas que valgan.
Amigo mío, no juegues con el ratón, que eso es peligroso. Échate a dormir, o pídele a tu gata que te arrulle, como alguna vez lo hizo tu madre.
Gustavo Recinos