sábado, 10 de mayo de 2014

Extracto de una charla con el cineasta guatemalteco Rodolfo Espinosa

Quizá esta tendencia mía a entrevistar quijotes, se deba a que en el fondo no me atrevo a dar el paso. ¿Acaso vivimos la vida exagerada de Martin Romaña? ¿De dónde llega el empecinamiento? Chofo tiene esa figura desgarbada de aquel que se levanta pensando en algo que está más allá de él. De lejos, pareciera que va caminando por allí, repitiéndose aquello de: Sucede que me canso de ser hombre. Sucede que entro en las sastrerías, y en los cines; marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro, navegando en un agua de origen y ceniza. El artista va nutriéndose sin saberlo, y de pronto termina allí, diluviando vida, con la mirada apenas, como cansada, como queriendo ver cerrando los ojos. Lo más impresionante del arte, es ver al artista en su lucha contra el mismo, y superarse. Quizá exagero ahora, pero veo a Chofo en esa lucha. 

Esta charla es apenas un extracto de algo que duró varias horas. Rodolfo Espinosa, Chofo, es un artista polifacético: músico, dibujante, actor, escritor, que se manifiesta a través del cine.

Chofo ¿para vos qué es el cine?

La definición de cine para mí se ha ido armando a lo largo de muchos años. En Nueva York estuve de meritorio en una productora. Todos los que trabajábamos de meritorios era porque queríamos hacer cine. Al inicio, cuando nos preguntaron por qué, yo dije que por arte.  Entonces un estudiante de cine de una de las escuelas de Nueva York, respondió un tanto molesto confrontando mi respuesta. Dijo que el cine es un montón de trabajo, y que lo que uno se imagina que va a hacer, al final termina siendo otra cosa con las manos de otro montón de personas, por lo tanto no se puede apreciar como obra de arte. Sin embargo yo me quedé con el sentimiento que me llevó hasta allá, y que me sigue moviendo. En él mi concepto de cine es un arte, definitivamente. En el cine están mezcladas la literatura, la actuación, la creatividad de armar un escenario para que se vean bien el encuadre y los colores, la fotografía, la música, entonces una película al final es un producto creado por varios artistas. Sin embargo el producto, lo que ves en la pantalla, creo que es más parecido a la literatura.

Definitivamente es un arte polifacético, en él van integradas distintas expresiones, cómo lo decís. Todo dependerá del tema y de la complejidad de la película. Y muchas de esas expresiones que mencionás, no tienen rostro, de modo que eso de polifacético se refiere a la acumulación de manifestaciones que dan como resultado la obra, que a veces ni siquiera da tiempo a pensar en ello. ¿Un director empieza dando sus primeros pasos en esas posiciones que no tienen rostro, que simplemente son parte de un todo?

Muchos entran a la escuela de cine sin saber a dónde dirigirse, la mayoría quieren ser directores porque es lo que más les suena, o actores. Por eso las carreras de cine tienen un área común al inicio, donde ves de todo. Luego vienen las ramificaciones o especialidades: sonido, fotografía, actuación, estructura del guion, etc. Pero no hay una que sea para directores, porque un director crece accidentalmente, se va conformando a lo largo del proceso por distintas herramientas que lo llevan a ser apto para la dirección.  En esa productora, la de Nueva York, trabajé no como cineasta, lo hice barriendo, cambiando focos, arreglando cables. No sé si todo director pasa por esto, pero sí puedo decir que a un porcentaje le ha tocado.


Vos decís que el resultado de todo, lo que vemos en la pantalla, es más parecido a la literatura. ¿Qué pasa con el inicio, con lo que está antes de todo? Lo pregunto porque aunque la obra no se escriba, se concibe y se va estructurando como cualquier otra historia. De modo que siempre empieza con un proceso creativo al que podríamos calificar como literario. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

En una película contás una historia, de hecho un documental te cuenta una historia, ese es su recurso para enseñarte algo. Definitivamente la parte del proceso donde la obra está siendo pensada, ha de ser similar al de la literatura.

Una novela, por ejemplo, puede tener un proceso creativo espontaneo, y crecer desde una palabra, desde una frase. O puede ser el resultado de un pensamiento estructurado, de modo que la historia primero se construye en un pizarrón y luego va tomando forma por partes. ¿Cómo es el proceso creativo en el cine?

Es muy parecido. El proceso empieza con la película interna: ideas, imágenes, sentimientos que son parte de una estructura en formación. Cuando sacas esa primera impresión de tu historia, la debes empezar a pulir, básicamente la reescribís. Y en ese proceso manejas recursos como la duración de la película. El desenvolvimiento del o los personajes, si están reaccionando solamente, por ejemplo. Un personaje que se desarrolla bajo este concepto se mezcla con el fondo, termina siendo víctima de la historia. Los personajes que sí están accionando, que están generando cambios, son con los que un espectador se identifica, aunque al final de la historia fracase, o sea un antihéroe. Y claro, el uso de herramientas visuales, como un pizarrón, dibujar un esquema, un mapa mental, un flujo grama, todo es válido. Y sí en la narrativa puede iniciar desde una frase, en el cine la historia puede iniciar desde una imagen. Esa primera idea que se plasma es seguramente un bloque de hojas escritas donde están todos los elementos que conforman la historia, pero no están ordenados. Luego viene el manejo del resto de recursos, para lo cual se utilizan distintas herramientas y distintos métodos.

¿En las historias, hay estructuras definidas?

Definitivamente. El cine estadounidense normalmente funciona con una estructura probada con la que se obtienen los resultados de difusión que al final son plata. Lo comercial funciona bajo un patrón, es predecible, aun así algunas te parecen buenas. Pero hay que entender que están basadas en una forma, no en una fórmula, por eso a veces no funcionan. Y está el grupo de películas que a la mayor parte del público no le parecen tan buenas, o en absoluto no le parecen buenas; es porque no tienen ese patrón al que nos ha acostumbrado el consumismo. Eso no significa que sean malas, porque normalmente las estructuras diferentes a las comerciales exigen mucho del espectador, y ese reto al no ser superado termina en una apreciación errónea.

En conclusión: el principio y el final de la obra es literario.

Yo diría que los procesos son similares, y el resultado es una historia con estructura y por supuesto recursos.

Es lo mismo pero no igual

No, al final no es igual, pero el proceso es muy literario.

¿Cuál es el desarrollo general de un personaje?

Son cuatro puntos de giro. El primero es cuando el personaje ya tiene todo, o sabe que es lo que debe tener para lograr lo que quiere en la historia. Una película se trata de los pasos que debe dar para lograr eso. Luego viene el punto de no regreso, que es cuando el personaje está tan metido en lo que está haciendo, que aunque pareciera que no lo va a lograr, ya no puede volver. Ese es el punto medio de la película.
El siguiente ocurre cuando el personaje está frente a frente con lo que quería conseguir. Es el punto donde nos evaluamos como personaje, si somos o no capaces de conseguirlo, o de lograrlo con todo lo que se ha aprendido o vivido a lo largo de la historia. Luego viene la conclusión. Un personaje sale en busca de algo, está por caer, cae, se levanta, o en la caída encuentra, como sucede en la mitología griega, que en el hades deben enfrentarse a su némesis. Aquí vemos si el personaje vale o no la pena. Si la mano que le quitaron valió o no la pena. El personaje es la estructura de la película. No sirve de mucho construir entornos bien logrados, si el personaje no tiene fuerza.

¿En el proceso te ha pasado alguna vez, al llegar al final, donde te das cuenta que el personaje no funciona?  

Sí, tengo un montón de historias guardadas donde el personaje al final sigue siendo el mismo. Me ha pasado que tengo ideas bien de ahuevo, que después de un rato de desarrollo, o de contarlas a alguien, me doy cuenta que no está pasando nada, que el personaje solo está reaccionando. Ese no es el momento de contar esa historia, aunque el hecho de que ya esté plasmada en el papel es un paso adelante, porque cuando se vuelve a retomar ya te quitaste cosas de encima que no te dejaban. Un título, por ejemplo, puede ser una barrera. Si es tan bueno puede forzar a la historia en su dirección, pero la historia necesita tener su propio carácter, desarrollarse ella sola. Sí me ha pasado, por supuesto.


En Guatemala se suele decir que lo planificado no sale bien. Creo que es al contrario, lo planificado tiene muchas más probabilidades de salir bien que un evento, una obra, o una vida en desorden. Y sobre eso se dice que “en el camino se acomoda la carga”. Comúnmente, ¿cómo trabaja el cineasta en Guatemala?

En todas las películas donde he trabajado siempre hay cronogramas, tienen bien pensado lo que quieren hacer. En mi caso planifico, organizo, y eso me ha llevado mucho tiempo, un año por ejemplo. Aún así durante el rodaje toca improvisar, por una u otra razón. Pero ya lo tenés tan claro que la improvisación no es un riesgo. Y claro, hay situaciones como por ejemplo que no podes trabajar en una calle que tiene los elementos para cierta escena, entonces debes irte a la de la par e improvisar. O se suponía que no iba a estar nublado y se nubló.

Pasando a los ingredientes de la esencia. La muerte y la violencia  son temas repetitivos en el cine. Siempre lo han sido en la literatura latinoamericana. Pareciera que todo es influencia del entorno. ¿Es acaso que nuestras culturas nunca dejaran esa tendencia?

Jesús, es la historia más famosa y más comprada. Fue denigrado, ultrajado, asesinado por su verdad. Si esa es la  historia más efectiva, la que más impacta, la más vendida, es por lo tanto la que mayor influencia tiene sobre la humanidad. Por qué no vamos a contar historias donde un personaje está al borde de la muerte. Historias que incluyan la violencia con su contra parte, la no violencia. Tener un personaje que lo puede perder todo. Otro punto es que si queremos erradicar la  violencia, hay que exponerla.

La vida y la muerte son contrarias. El ser humano busca en su mayoría vivir bien. Claro, el concepto se ajusta a la idiosincrasia. Pero al final la preparación del ser humano, aunque se pase la vida evitando o ignorando la muerte, va enfocada hacia ella. ¿Es difícil reflejar eso en el cine?

Todo personaje muere y revive. O sea, muere metafóricamente. Se muere en el momento que enfrenta su miedo más grande, su reto más grande. Muere y revive porque después de ese momento trascendental en su vida, no vuelve a ser el mismo. Es algo de lo que habla Joseph Campbell, el mitólogo. Gracias a George Lucas muchos escritores, de películas, sobre todo, adoptamos a Campbell porque tiene mucho sentido el viaje del héroe.
En “Aquí me Quedo”, Paco mata a su secuestrador de una manera indirecta, en ese momento entiende la amistad que se formó a lo largo de un día y una noche, y la entiende como su verdad. Si no se muere Willi, la amistad no se hubiera concretado. Después de eso, con seguridad, Paco no volverá a ser el mismo.

Su mirada te dice que no volverá a serlo. Esa rabia que debe contener para no recriminárselo a la Cusi, para después abrazarla como nunca lo había hecho, es ese momento.

Y eso es parte de un proceso, el de la preparación hacía algo más grande que la vida, y eso es la muerte.

En cuanto a los géneros, el cine nacional tiene una tendencia a mezclar la comedia y la aventura ¿es eso relativo a nuestra cultura?

No solo relativo, también necesario. Porque no es el tipo de vida que llevamos, que calificamos como duro. Gran parte de este mundo, incluidas las naciones grandes, han sufrido más que nosotros. Relativamente hemos vivido poco. Las grandes guerras, por ejemplo, como la de sesión en Estados Unidos. Acá no ha habido guerras como tales. En la última pocos se involucraron. En el Salvador, por ejemplo, la gran mayoría estuvo involucrada. Eso significa que esa historia se transmite en todos sus aspectos a las generaciones que van llegando.


Y el sufrimiento también se hereda. Y eso te vuelve más consciente.

Sí, y nosotros no heredamos nada de nuestra guerra. Como país, por supuesto. Individualmente sí, encontrás mara que conoce esa parte de nuestra historia, que por lo menos la entiende. Y percibís su diferencia con el resto.
Como país vivimos mal, pero de ahuevo. Y estamos acostumbrados a reírnos de todo. Media vez no te pegue grueso, te reis; te reís del vecino, de cómo asesinaron a fulano, de los diputados, del presidente, aunque te caiga en los huevos. Te reís de todo, a veces sentís rabia, a veces te ahuevas, pero al final es típico que se saque un chiste, una parodia, y terminas riéndote. Cuando te reís tu cuerpo está aceptando. Entonces es relativo a nuestra cultura, pero también es una necesidad.

No tengo buena memoria, y por alguna extraña razón me quedó grabado el número. Eran tres los libros que leías cuando yo me volvía a perder en un “Japón heroico y galante” de Gómez Carrillo y por las noches saltaba junto a mis hijos a “Caramelos de menta”. Vos, entonces, leías “La tierra de Canaán”, algo de Crichton y el otro se me pasa por alto. Aun así, pregunto: ¿Que libros lee un cineasta?

Me encanta la historia. He tenido fijaciones, por ejemplo tuve un rollo con los piratas. Leía novelas, revistas, crónicas. Ahora estoy leyendo “El mono desnudo” de Desmond Morris, es un análisis zoológico del ser humano. Un libro de cómo escribir diálogos. “Los jinetes en el cielo” de Mario Roberto Morales. Uno de ejercicios de guion. Yo por lo menos leo todo el tiempo.

Eso me hace recordar una tarde en Coyoacán. Mi hermana vivió allá, por eso aproveché los fines de año. Las librerías son una locura, pilas de libros, tumultos de compradores. Ves lectores embebidos en el metro, en los parques, es común la lectura. Sin embargo una estadística que leí allí, en el Jardín Centenario, la tarde que te cuento, indicaba que solo el dos por ciento de los mexicanos son lectores. La referencia era más de tres libros al año. Coyoacán me hizo suponer por un tiempo, que el ochenta por ciento de los mexicanos eran lectores, y luego me dio una bofetada. Supongo que aquí serías parte de las unidades de mil, o estarías en números rojos.

Con que esos números no sean de plata, me conformo. Pajas, no me conformo, yo también quisiera que los lectores fuéramos más, que fuéramos la mayoría. Acá lee poca mara, pero gran parte de los que lo hacen, leen un montón.

Sí una buena canción es aquella que combina música, letra e interpretación. ¿Qué es una buena película?

Una buena película es la que te pone la piel chinita. Una buena película para mí puede no ser una buena película para vos, por muchas razones: nuestro tipo de vida, los colores, el timbre al que estamos acostumbrados. Creo que para que una película cierre el ciclo exitosamente, tiene que tener elementos que encajen con la situación que el espectador viva o demande vivir en ese momento.

¿Y técnicamente?

Depende del método que maneje el cineasta. Comparemos a Lars Von Trier con los hermanos Coen. Él trabaja con pocos recursos, las cámaras no son las mejores del mercado, a veces no usa iluminación, contrata actores método Meisner, solo les pone situación y los orienta por donde irse, y es muy bueno. Los hermanos Coen trabajan con guiones que tienen en proceso varios años. Trabajan con buen fotógrafo, buenos actores, no hay mucha improvisación. Los logros de ambos son buenísimos. Hay métodos de métodos.

En Guatemala el cine es un espacio cerrado, si no estás dentro y de cabeza, no estás. Siempre los he admirado, ante todo por su quijotada. Se quedan sin comer con tal de terminar la película. Y todo artista sabe que encontrar espacios para la obra terminada, conlleva una búsqueda ardua, que a veces dura años. ¿Miento, o digo la verdad?

No, no mentís. Decís la verdad. Esta casa fue de mis papás, la iban a vender, el primer comprador que apareció era un proyecto, el rollo era una pollera. Sin embargo el sueño de ellos era que le quedara a uno de sus hijos, somos cuatro. Ya la tenían divida, pero si no la íbamos a usar, tampoco ninguno estaba dispuesto a dar dinero para la manutención. Yo estaba en las últimas antes de venirme aquí. Iba a estar un tiempo nada más, en lo que conseguía un trabajo y me recuperaba. La pura guasa fue que para mis papás ese era un gran deseo, que uno de sus hijos se viniera para acá. Lo único que hice fue estar en la mierda para que me la dieran. En cuanto a plata no he logrado mucho. En todas mis películas me he quedado en cero, no he tenido ni siquiera quince pesos para comprarme los cigarros. En el colegio fui hasta melindroso, con este rollo me ha tocado comer lo que haya. Como en los viejos tiempos, el artista de ahora requiere de un mecenas, más en un arte tan costoso como el cine.

¿Se podría decir que hacer cine en Guatemala no solo cuesta, si no duele?

Bueno, a mí me cuesta, pero no me duele. Que haya varias productoras puede dar la impresión de que hay un montón de dinero listo para invertir. No es así, la mayor parte del tiempo cada una de ellas, está conformada por uno, el que la fundó. Y ese cineasta tiene un morongazo de trabajos que quiere hacer.

¿Qué es lo más difícil del proceso?

Estrenar.

¿Estrenar?

Sí, porque si no llegan a ver tu película es un fracaso, de nada sirvió todo el trabajo. Grabar no es tan pisado porque es a lo que uno se dedica. Escribir es un proceso que se disfruta, aunque a veces sea trabajoso concluirlo, o quedar satisfecho, pero es por lo que vivís. Planificar las tomas, y toda la parte técnica, es parte del mundo al que querés pertenecer. Entonces no es molestia, por lo tanto no lo sentís difícil. Lo complicado es como hacés para que compren tu película, para que paguen por verla, y no te la roben.

¿Te referís a la piratería?

Sí, a mí me tienen pirateado por cualquier lado con “Aquí me quedo”. Que tiene su parte buena, porque esa difusión no la conseguís tan rápido y tan fácil de otra manera. Otro punto es que no sabés si la película gusta hasta que la mara la vea. Yo la he armado a lo largo de varios años, puliéndola, y al final la veo y me gusta. El meollo es si va a gustar, si va a ser bien recibida. Es la inseguridad, no te la podes quitar. 


¿Cómo describirías la influencia de los cineastas cubanos en el país?

Creo que todo viene de la revolución. Los guatemaltecos admiramos a Cuba por eso, por ese momento de transición. Yo no estoy a favor ni en contra del comunismo ni del capitalismo, soy un hibrido, porque nada es absoluto. En cuanto al cine, directamente, Fidel Castro fue muy claro desde el principio en cuanto a su intención de financiar este tipo de proyectos. Tiene lógica, porque es la memoria visual de un país, y de allí viene la evolución. En Guatemala no creo que el cine cubano influya, son totalmente distintos. Sobre Casa Comal podríamos decir que está ligada con Cuba. En algún tiempo, no sé ahora, tuvieron intercambios entre escuelas.

¿Qué hacen esos cineastas guatemaltecos que han alcanzado logros significativos, y que desde hace algún tiempo desaparecieron?

Algunos sé que están trabajando en algún proyecto. El resto, bueno, yo por lo menos espero que no se detengan.

En la literatura ganar un certamen no es un referente, eso no significa, ni garantiza la calidad del trabajo. Las causas van desde aspectos tan ruines como la manipulación, hasta estrategias de mercado, ignorancia del panel de jueces, etc. Y claro, hay certámenes bien estructurados, donde la imparcialidad es inevitable, tienen procedimientos bien definidos, el panel del jurado está conformado por quienes saben y hasta son expertos en el tema. En el cine la mayor parte del público entendemos a los festivales como espacios abiertos donde compiten varios. Y cuando alguien logra salir de ellos con un reconocimiento o una mención, damos por hecho que ese trabajo es de una calidad indiscutible. ¿Cómo funcionan los certámenes en este arte?

Existe de todo. Hay festivales donde el cineasta puede conseguir un fondo para trabajar la película, y otros donde puede conseguirlo con el trabajo terminado. Hay cineastas que trabajan, como en la literatura, supongo, en función de los festivales. Es común que esos proyectos admitan películas o documentales de un género o tema especifico. Hay festivales políticos o sociales, financiados por ong’s, esos son círculos cerrados con una tendencia definida. En nuestro mercado esos trabajos normalmente no gustan. No puedo ampliarte mucho porque no lo sé, en realidad.   

Sé que antes de “Aquí me quedo”, hubieron trabajos de menor envergadura. ¿Cuánto trabajó Chofo para lograr la madurez reflejada en “Aquí me quedo”?

Mi primer cortometraje formal, escrito, pensado, pulido, lo hice en el 2001, se llama “La puerta.” Después mi promedio son tres trabajos al año. A “Aquí me quedo” lo anteceden veintisiete trabajos. Algunos son cortos de estudiante, otros los hice porque aproveché una cámara prestada, otros salieron de un ensayo, y otros pasaron por un proceso más amplio. Historias escritas hay mucho más, no sé cuantas tengo.


¿Cuándo te fuiste a Estados Unidos?

No me fui una sola vez. La primera me apoyó un familiar que vivía en Nueva York, ella había trabajado en “El silencio de Neto” haciendo utilería, algo de arte. Es más grande que yo, quizá diez años. Me pasaron su correo, le conté que tenía algunas historias escritas, que tal vez conocía a alguien que se interesará en producirlas. Me recomendó que lo intentara hacer yo, que no buscará a nadie. En ese proceso se dio cuenta de mi interés, y un año después, en el 2000, me ofreció un espacio en su casa para que estuviera algunos meses, y su ayuda para conseguir uno de esos lugares relacionados con el cine a donde podes ir a aprender. Sabía que si yo entraba a uno de esos lugares, no iba a trabajar como cineasta, me iba a tocar desde abajo. Pero ese era el camino para saber si de verdad yo estaba dispuesto a meterme en este rollo. No llevaba mucho dinero, eso era lo que más preocupado me tenía. Cuando llegué, en la noche, ya solo en el cuarto, me mareé de lo ahuevado cuando hice cuentas. Al siguiente día me llevó a un supermercado, casi me acabo el dinero. Compré un chorizo bien largo que me duró como un mes, comía solo eso y pan.

Pan, vino y salchichón, diría Sabina.

Igual, solo que sin vino. Pero bueno, no era tan malo. Volviendo al tema, me indicó a que páginas meterme. Clasifiqué cuales eran pagadas, a cuáles era difícil entrar, cuáles no. Apliqué a un montón, algunos me respondieron en el momento. Establecí contacto con uno que me citó al siguiente día. Fui y me quedé trabajando, ganando tres dólares representativos por hora. Significa que después de acumular cierta cantidad te pagaban con equipo. No me servía en ese momento porque tenía que sostenerme, entonces negocié para que me lo dieran en efectivo. Empecé de nada, y poco a poco aprendí a manejar el equipo. Era la productora de la que te hablé al inicio. También alquilaban equipo. Mi función después de un tiempo era preparar el equipo antes de salir, luego lo debía recibir y revisar. Como me tomaron confianza después de eso pase a ser asistente de producción, ya iba a las grabaciones. Cargaba chivas, ordenaba los cables, estaba pendiente del agua de los actores, cosas así. Cuando regresé venía con ese empuje que ha de tener la mara al salir del gimnasio, empecé a trabajar duro, y así sigo.

¿Y las siguientes?

La segunda vez fue en Filadelfia. Estaba saliendo con una chava, ella se fue, y yo la seguí. Busqué trabajo, me metí a la universidad del estado, no era una carrera específica, tomé cursos fuera de currículo. Uno de ellos era producción de video. El profesor me vio con mucho espíritu, eso significó ganarme un trato especial. Cubrí lo de dos semestres en uno. Él sabía que no podía meterme a estudiar cine, sabía que solo iba a estar un tiempo; por eso su ayuda estuvo enfocada en que me trajera la mayor cantidad de conocimiento posible. Allí trabajé documental. En el tiempo que estuve la mara acá estaba trabajando bastante, hubo un momento en el que ya quería regresar, quería venir a trabajar.

¿Y ahora dentro de tus planes está irte a trabajar a otro país? Como cineasta, por supuesto.       

No, yo quiero trabajar acá. Claro, he pensado en películas que se tendrían que desarrollar en otros países, pero Guatemala sigue siendo mi personaje principal. Estoy convencido que debo pasar antes por acá antes de cualquier otra cosa. Bueno, luego de Filadelfia regresé, estuve un tiempo. La tercera vez volví a los Ángeles, fue por un curso de Realización digital. No cine, fueron tres meses sobre lenguaje digital: que podes hacer, que no. Entender y aprender a manejar el equipo, cámaras, etc. Yo trabajo con digital, sin filtros ni otros recursos que le den otra apariencia al formato. El rollo está en cómo manejas las tomas, y en el proceso de edición.

Me veo obligado y regreso a las quijotadas. Además de director, ¿qué posiciones le toca jugar al cineasta en un mercado como el nuestro?

De entrada editor, creo que es lo más común. Fotógrafo, dibujante. Yo dibujo todas mis películas, porque me gusta. Y he dibujado para otras que no son mías. La planificación, también es otro rol. Con Mendel aprendí mucho de asistente de dirección. Como asistente tenés que resolver cualquier vaina: que el actor se quedó atorado en el tráfico, por ejemplo, entonces hay que proponerle vías alternas. Cualquier cosa que pareciera no tener nada que ver con el cine en sí, hitos que no están en la hoja de llamado, en la cual está plasmado todo el horario de trabajo, cuando entra, cuando sale, como llega. A qué hora debe entrar el perro, porque también incluís los recursos. En la hoja de llamado debe estar todo lo que se va a trabajar en ese día. Entonces sí, toca cubrir algo, lo que se puede, lo que no podes cubrir por medio de de algunos recursos.

¿En qué momento trabajaste con Mendel?

Cuando regresé de Filadelfia trabajé con él “La Vaca”. Menos el proceso de grabación, fue todo el trabajo anterior.


Sucede que en la vida del artista, las influencias van cambiando, eso es parte de la evolución ¿Cuáles han sido tus influencias? ¿Harías la lista con las obras o con los nombres de los cineastas?

Más con obras. Recuerdo poco a los directores. Una de las películas que hoy puedo decir fue de mis mayores influencias como creador, es la “Historia sin fin”. No sé quien la escribió, ni quien la dirigió. Luego “Robbin Hood”, Jurasic Park, porque después caí en los libros, y con Jurasic se desató una necesidad atávica por la lectura. Entonces fueron mis mayores influencias porque con la primera jugando armé tantas veces mi propia historia de la “Historia sin fin”, y con las otras me volqué a la lectura y en algún momento empecé a contarle historias a otros chavitos. Leí todo lo que pude encontrar de Crichton, por ejemplo. Y todo eso lo reinventaba y lo contaba, ahora ya perdí esa habilidad.

Fuiste una especie de James Barrie en los jardines de Kensington, o de esos contadores de historias que dicen existen en Colombia.

No, no, a tanto no llegué. A la que le conté un montón de historias fue a mi hermana. Y en las reuniones familiares me aprovechaba de todos los chavitos.

¿Y ahora, en la actualidad?   

Me gustan mucho los hermanos Coen, Spielberg. Suelo volver a la saga de la Guerra de las galaxias, aunque odio a ese gordo cerote.

¿Por qué?

Me arruinó a mí y a muchas otras personas. Cuando pude verlas en dvd y fui a los comentarios descubrí que “El imperio contra ataca”, y “El retorno del Jedi”, no fueron dirigidas por él. Puso el dinero y escribió las historias, y se metió de lleno en los efectos que es su rollo. El director de la mejor, “El imperio”, fue un genio. El resto de películas dirigidas por Lucas no son buenas, se enfoca en su engase que es el arte y los efectos, pero no en las actuaciones. Y para mí la vida, la esencia de una película está en eso, si un personaje no es real, si no transmite, la película no sirve. Y de niño siempre lo vi como el mejor director. Por eso. 

Aprovecho y hago la pregunta y llega desbocado un caso: Nicole Kidman fue para mí una actriz de actuaciones insustanciales, hasta que vi “Dogville” de Lars Von Trier. Entonces pensé que no era solo un desborde de belleza, había arte en ella. Por supuesto, ahora sé que debo ver “Las horas” y “Birth”. Y la pregunta es esa ¿Qué tanto influye el director en una buena actuación?  

Depende del mundo. En el cine profesional hay casos en los que los actores tienen un nivel elevadísimo, están tan bien preparados que para el director son muchas veces una ayuda, ellos proponen, pueden hacer una o dos maneras distintas en diez minutos. En el cine como el nuestro el director debe ser muy cuidadoso, porque puede matar u opacar una buena actuación, o puede orientar hacía una actuación pobre. En nuestro mundo hay actores de teatro muy profesionales, que cuando los ves en ciertas películas no te parecen de la calidad que esperás. Y no es porque sean malos, es porque los directores los han limitado. Jorge Ramírez, por ejemplo, tiene actuaciones pobres para la calidad de actor, pero en El Capitán Orellana Tessari ni lo tocó, y su personaje resalta sobre todos los demás por su actuación, aunque no está bien desarrollado en la historia. Un director si influye. Meterse con la actuación, o no meterse, o saber cuánto meterse, eso es en sí la influencia del director.    

Seguramente a Alfonso Cuarón no le costó mucho encontrar al personaje femenino para “Gravity”. Aunque hubo trabajos menores, fue en el 94 donde Sandra Bullock se hizo de un nombre con mayúsculas. “Speed” fue su trampolín. Esa interpretación, muy parecida, pero de menor calidad a la última, creo fue la referencia de Cuarón y su equipo. En nuestro cine, supongo, le toca al cineasta escoger a los actores en nuestro pequeño mundo deshabitado. Entonces ¿Cómo los escoge? ¿En donde busca?

Estudié un poco actuación. He trabajado a lo largo de todo este rollo con actores de la escuela de teatro, con mara que no tiene ninguna experiencia. Estuve en el rodaje de “Looking for Palladin”, allí pude ver el trabajo de actores muy profesionales, como Talia Shire, Ben Gazzara, que ha actuado con los hermanos Coen, el tipo brillaba. Esa experiencia me dejó mucho. Notabas que aún siendo quienes eran, se podía entender con claridad que individualmente habían trabajado un montón su papel. El director, Krakowski, no se metía, y aceptaba o discutía con ellos como trabajar la siguiente escena.

¿En cuanto a “Aquí me quedo”?

Hice casting, aquí en Guate y en Xela. Allá identifiqué a dos que podrían ser Paco y Willi. En ese entonces quería re-escribir la historia sabiendo quienes eran los actores. Quería saber cómo era su carácter, como hablaban, y no estaba muy convencido de los de Xela. Que sí salen en la película, todos los secundarios estuvieron en ese casting.


Entonces ¿cómo los encontraste? 
   
Una noche salí a la Maga, que todavía estaba en 4° Norte. El Gordo estaba tocando, después platicamos, y en ese proceso lo vi como un personaje, me convencía cada vez más. Mientras él hablaba yo me lo imaginaba como Paco. Ahora te reís, yo también, pero eso me pasó. En una parte de su conversación me dije en silencio: Sí, este es el Paco que busco. Le tiré la pedrada y aceptó.
En ese mismo lugar encontré a Willi. Le dicen Andy, es bien expresivo, eléctrico, y mientras le hablaba al grupo yo pensaba, ¿qué pasaría si este cerote me secuestra? En la casa, esa misma noche, o madrugada, volví a escribir la primera escena pensando en ellos. Iba morongeado por el desvelo, pero hubo una química entre mis manos y lo que vi en ellos que no pude parar, en realidad me lo dieron ellos. Quizá si no hubiera sucedido así, habría salido mal.

No es una receta de cocina, definitivamente.   

No aquí. En el cine comercial hay catálogos. Aquí no hay método como tal, y eso lo hace más vivencial.

Cuando un arte nace para ser vendido, debe pensarse en quien lo compra. El mayor porcentaje de nuestro mercado es consumista, sus referencias son el morbo, la vulgaridad sin ninguna estructura, sin ninguna intención, y otros recursos que podrían darle fuerza. El artista termina arriesgando la calidad de su arte con tal de vender, sucede con una parte del teatro, con una parte de la literatura, de la música. Sin embargo, en cuanto al cine, creo por el momento que la situación es diferente. Veo en el mayor porcentaje, un arte libre, con mucha ambición. ¿Cómo se toma en cuenta en el proceso creativo al posible y futuro público? Lo pregunto porque no toda la poesía se escribe para ser publicada, no toda narrativa nace con la intención de ser leída más allá de la hoja en blanco o del computador de quien la escribe, no toda pintura pisa una galería. Pero una película no tiene otro fin que una sala de cine.   

Bueno… si vemos que el fin es el cine, reducimos las probabilidades de difusión. ¿Quiénes van al cine acá? La mayoría es la mara que va a centros comerciales, que no será ni el cinco por ciento de los guatemaltecos, y de ese cinco por ciento, un porcentaje muy pequeño podría ver tu película. Entonces el cine no debiera ser la única posibilidad en tu estrategia.

Las tiendas tampoco, te lo digo porque cuando yo busqué “Aquí me quedo”, tuve que darme la media vuelta porque el precio me pareció exagerado, doscientos y pico de quetzales. Si de ese dinero el mayor porcentaje es para el cineasta, se hace el esfuerzo y se paga. Pero estoy casi seguro que es todo lo contrario.

Es tu palabra. Aprovechando te pongo de ejemplo “Aquí me quedo”. El contenido social, por lo que viven ellos dos, Paco y Willi, el registro lingüístico, son recursos que le limitan las posibilidades de público, de modo que el cine no es una buena opción como única posibilidad. Sobre eso hay un porcentaje muy grande que prefiere verlas en su casa, pagar diez, quince pesos en la entrada al mercado o los que van al supermercado, y verla cuando quiera, con quiera y como quiera. Además están arriesgando una cantidad de dinero que seguramente no es significativa en sus presupuestos, quiero decir que no importa tanto si está mal grabada, o si no es buena. Entonces como cineasta buscas opciones como el internet, esos sitios donde suben tu película y el público paga una mensualidad por tener acceso a ellas. De cualquier manera es un riesgo que debes correr.

Que complicado, me pongo en tus zapatos y pienso en este momento que sobre eso el arte, porque le pasa a cualquier arte, debe luchar con esa parte de nuestra idiosincrasia de querer todo fácil. Eso significa que si no estamos dispuestos a pagar lo justo por el arte nacional, y sobre eso buscamos beneficiarnos de una manera ilegal, estamos siendo inconsecuentes con el desarrollo. No podemos pedir que haya evolución si en lugar de apoyar estropeamos. Creo que por lo menos no deberíamos comprar películas nacionales pirateadas. Regresemos al teatro, ya de alguna manera lo dijiste entre líneas, pero te lo pregunto para entenderlo mejor ¿tenés alguna teoría de porqué a la mayoría de nuestros actores de teatro, hablo de los buenos, les cuesta adaptarse al cine?

Sí, mira, la ventaja de la piratería es la difusión, definitivamente, no hay un medio más efectivo para eso que la piratería.

Claro, pero con difusión no retribuida no puede vivir el arte, de hecho si no hay retribución se muere cualquier trabajo: abogado, guardia, enfermera, tendero, agricultor, prostituta, no importa qué.  

Definitivamente, a menos que tengas un mecenas. Ahora con la última pregunta, la de los actores; depende. El actor de teatro, sucede más con el actor recién salido de la escuela, tiene una técnica que en el cine no funciona. Hay que entender que son géneros distintos, como la poesía y la narrativa, como el surrealismo y el cubismo, y estoy casi seguro que en sentido inverso ocurría lo mismo.

Explicálo, por favor.

Sí, que si un actor de cine con poca experiencia, eso significa con pocos recursos, incursiona en el teatro, es muy probable que le pase lo mismo, que no funcione. Varios actores de muchísima experiencia, actores de teatro, tienen la capacidad de adaptar sus recursos al teatro o al cine, no importa. Todo dependerá de cómo los maneje el director, porque como mencioné anteriormente, si el director no reconoce una buena actuación o una mala actuación, meterse mucho o meterse poco, seguramente dará malos resultados.

El manejo del espacio en el cine, de hecho de cualquier otro recurso, es muy abierto. ¿Es esa maleabilidad la que permite lograr dimensiones y sensaciones más cercanas a la realidad que se añora?

No la comprendí.

Bueno, creo que el manejo de los recursos en el cine es más abierto, que existen más posibilidades de buscar lo exacto, de hacerlo de una u otra manera. La pregunta es que si esa maleabilidad permite que se logren realidades cercanas o la realidad misma que se añora. Porque al final como espectador cuando una película te atrapa, es porque te identificaste con la historia o con un actor, y vivís oníricamente, por decirlo así, una experiencia que en la realidad no podrías, o no te atreverías. Por ejemplo, en el teatro ves la obra y la disfrutas si es buena, pero siempre la desligas de tu realidad, la ves como algo ajeno a vos aunque haya crítica, aunque identifiques comportamientos, patrones de carácter similares o iguales a los tuyos. En una película puede no haber nada igual a tu vida, que de todos modos te quedas viéndola porque vivís un rato fuera de vos. 

Te ayudan dos cosas. El cine te permite acercarte enseñándote o revelándote, la historia desde cualquier perspectiva que se le ocurra al cineasta, y eso ayuda a potenciar el efecto de realidad en el espectador. Dicho de otra manera, en el cine no estás limitado a lo único que la butaca del teatro te permite. En el cine podes ver lo que le sucede a dos fulanos desde lo alto de un árbol, o ver específicamente la reacción en un ojo, o en una mano. En el teatro eso sería el juego de luces, la oscuridad en el resto de la sala y el rostro del actor iluminado, aún así el actor debe exagerar sus expresiones para que impacten y atrapen al espectador. La otra es la tecnología, lo que vos ves como resultado de una cámara fotográfica o de video, tu mente lo registra como el pasado y se asombra de poder viajar en el tiempo. El teatro es presente, lo que viste lo viste, y lo que entendiste impacta en ese preciso instante. Lo que se te fue nunca más volverá a suceder igual, por un montón de circunstancias, no precisamente de los actores, si no tuyas. El cine puede con mayor facilidad, superar esas dificultades, entonces es de alguna manera más fácil para vos como espectador. Es un resultado similar con la literatura o la pintura. 

Claro, me ha sucedido que veo una pintura que me impacta, por su técnica, por sus colores, por la perfección de sus trazos. Pero de pronto me descubro pensando, si conozco un poco de la historia, en lo que vivió el artista, su contexto histórico, y eso es viajar en el tiempo. Pasando a la parte técnica ¿qué tan importante es el guion? ¿Es esa una batalla de guionistas contra el resto del cine que no terminará nunca? Lo pregunto porque el guionista a través de sus sindicatos, de casos particulares como el de Guillermo Arriaga con Iñaritú, pelean porque se reconozca como base o punto de partida, el guión literario.  

No te sabría decir mucho al respecto. Lo que sí sé es que en ese cine, te lo explico en términos generales, el productor escoge un guion dentro de un banco de datos, cuando lo encuentra lo compra. Luego buscan un director que se adapte al guion, un director que esté de moda o pueden ser otros factores. Entonces el productor decide qué historia comprar y a qué director contratar. Si la historia es buena, la película tiene ganado el primer paso. De allí para adelante son otros cien pesos.  

La experiencia de trabajar con quienes no son actores, ¿es acaso experimental?

Al principio es experimental. Ahora creo tener un método y sigo cierto proceso con actores no actores. Siento que puedo manejarlos bien. Sin embargo puedo decirte que no es cualquiera. El actor no actor debe tener ese carisma, esa habilidad que descubrís cuando está frente a la cámara. El Gordo, por ejemplo, es un artista, pude trabajar con él fácilmente. Lo mismo me sucedió con los dos personajes de Pol, lo mismo me sucedió con Andy.


La cultura le da peso, fuerza y herramientas al artista. No basta con el manejo de la técnica. En general, no habló específicamente del cineasta, ¿en nuestro país el artista se preocupa más por la ropa que se va a poner, o por lo que lleva en la cabeza y el corazón?

Van de la mano, te lo digo porque la mayor parte de artistas no son buenos vendedores. Tienen mucho talento, pero no son buenos vendedores. Entonces lo único que tienen como herramienta es a ellos mismos. Un artista normalmente, es un dato estadístico, tiene más respuestas negativas en un año que las que una persona de otro oficio puede tener en toda su vida. Y no solo rechazos a la hora de vender, si no que la familia influye de esta manera: “Pero… de eso no vas a vivir.” “¿Ese es tu hobby?” “Eso no lo vas a poder hacer para siempre.” Ese tipo de ataques, de conversaciones negativas con las que un artista crece le van formando un caparazón para esos vergazos, si no sería muy fácil que lo deje de hacer. Ese cobertor es el ego, es lo que protege al artista de todo esto. Entonces el artista necesita reflejar como sea lo que hace, para poder venderse, para que la demás mara lo sepa.

Los premios… sé que hay algo por allí.

Dos, uno fue por escribir una película que no me gusta, que hoy no me convence. Y el otro por un cortometraje que hice a la carrera en la Antigua. Aunque a veces sueño despierto con un Oscar, un Cannes. Y en el fondo no es que lo desee. Normalmente no necesito que un premio corra por el carril electrificado de la liebre para ir tras él, para moverme. He descubierto que cuando caigo en ese rollo es un escape.

No quise enfocar esta charla en “Aquí me quedo”, sin embargo la obra es la obra, y de una u otra manera debíamos terminar en ella. Dijiste en algún momento que era experimental, no en esta entrevista, lo leí en algún lado. Yo sigo creyendo, cómo te lo dije cuando la vi, que es un buen trabajo. ¿Una película con recursos muy limitados es más fácil de filmar, que una donde hay mucha gente involucrada?

Sí y no. Cuando el recurso es limitado potencias lo que tenes, definitivamente. Alcanzas la objetividad más rápido. Cuando tenes un montón de mara estás con mil vainas en la cabeza, eso es muy complicado. Sin embargo no tener ciertos recursos o que los tengas limitados, pueden afectar tu trabajo.  Por ejemplo tener solo una cámara. Yo grabo plano secuencia, o sea toda la escena en una sola toma, arreglándola para no tener que cortar. Pero debo grabarla en otro ángulo para tener más recursos en la edición. Para hacer eso los actores tienen que estar bien ensayados, aun así repetís varias veces. Con más cámaras y camarógrafos expertos, no te pasa eso.

Vos sabes lo que significa el secuestro en una selva como la nuestra. Y aunque es cierto que el guatemalteco tiende a sobre pasar por mucho aquello de “hacer de tripas corazón”, la sátira debía enfrentar un gran reto para ser lo que es: una buena comedia. ¿Tuviste en cuenta eso, o simplemente se fue dando en el proceso?

Cuando vi el primer corte no me pareció que fuera comedia. Yo venía de “Prohibido robar rosas”, y allí al primer minuto te reís. Con “Aquí me quedo” no me pasó eso, la sentía como un drama largo, hasta pensé que era pretenciosa. No me gustaban algunos movimientos de cámara, y el personaje de Paco no me cuadró. Lo primero que sentí fue: “que hueva este cerote”. En algún momento creí que sería más conveniente no seguir diciendo que existía la película. Y quise volverla una especie de mini serie, subirla al YouTube. Sin embargo el proceso de escritura me dejó pedazos estampados en la morra que se basan en un conflicto y que me daban risa. Y ellos están en el secuestro, que en un momento se vuelve el eje principal. Deja de serlo cuando la historia concluye en el cementerio, y luego reinicia con el secuestro.


¿Es una especie de comedia oscura?

Probablemente.

El final definitivamente la convierte en eso. Sé que estuviste un tiempo en Xela andando de uno al otro lado, que escribiste parte de la historia en las locaciones que usaste. ¿Por qué no trabajaste con actores de allí? Supongo que tienen una conexión más fuerte con el lugar.

Yo no me podía ir a vivir a Xela, por eso desistí de los actores principales allá, porque yo quería ensayar con ellos. Y eso significaba que debía irme a vivir allí.

Hay varios diálogos sencillos, pero certeros. Otros, en cambio, la minoría, te lo digo con sinceridad, me parecen exagerados. Claro, no son lo suficientemente fuertes, ni malos, de modo que la película no se cae por ellos. En la literatura normalmente el escritor regresa, y en esos retornos suelen surgir cambios ¿Cómo corregís la obra filmada cuando los recursos son limitados?

Lo quitas o lo cambias de lugar, la edición te puede ayudar hasta cierto punto. En esta película eliminé varias escenas, o pedazos de diálogos, porque sobreexponen, o ya no continúan, o porque estaban de más. Hay una a la que yo le llamo la “Escena perdida”. Es una escena que a mí me gusta mucho, pero en la película sobreexpone. Y se tuvo que ir con pancho, la quité. Me está pasando con “Pol”, te pasa con todos tus trabajos. En “Pol” hay una escena donde discuten varios encapuchados sobre que van a hacer con Pol. Uno de los encapuchados es una niña, Valeria.

Mi sobrina.

¿Tu sobrina? Puta, no lo sabía. Te la voy a enseñar cuando terminemos. Pues ella controla la discusión. En un momento se salé de control, sube a la mesa y patea las cosas de uno de los encapuchados. Ese pedazo es un mate de risa, pero no encuadra en la escena porque Pol está afligida, y ella es el personaje principal, ella es la historia. Cortar duele, casi siempre.

Es parte de la madurez, pasa en la literatura. En la pintura o en la escultura, seguro es algo muy complicado.

Ha de doler cortar una mano y luego injertar otra.

La fotografía es bella, sé que esa palabra suena cursi en nuestro mal habido machismo, pero no encuentro nada más sincero que eso para la fotografía de “Aquí me quedo”. ¿Antes de filmar usaste otro recurso? Te imagino andando por esas callecitas con la cámara al hombro.

La dibujé toda. Necesitaba que los cuadros estuvieran enfocados a ciertas cosas. Si quiero ver el paisaje me alejó, si quiero ver cierta expresión debo acercarme al actor, todo eso lo dibujé. A mí me gusta mucho Xela, pero la historia es esos dos. Cada cuadro lleva implícita una intención. No hice tomas bien chileras por exponer el lugar, sino porque eran necesarias para la historia. En conclusión puedo decirte que la fotografía no es bonita, es efectiva.


Me parece mejor esa calificación. Y no es el único recurso, se conjugan varios más que no solo sustentan, sino que además solidifican a la estructura. Uno de ellos es la música. ¿Pensaste en algo diferente en algún momento?

Sí, cuando la hice me acababan de robar, se entraron a mi casa y se robaron mi computadora, mi disco duro, me hicieron mierda. Se fue muchísima música, mis películas, hablo de las de mi creación. Incluso “Prohibido robar rosas” no estaba terminada, la estaba editando. Allí perdí muchísimo, y uno de todos esos paquetes, fue la música. No creo que vuelva a tener una colección como esa. Le daba play y todo el mundo estaba feliz, la mara le ponía atención. Y lo que tenía pensado para “Aquí me quedo” era algo que ni siquiera sabía cómo se llamaba. Mucha de esa música me la compartieron y no tenía identificación. Sé que la chava es croata, y era una especie de ska balcánico. El momento se revivió cuando conocí en las calles de la Zona 1 al Gringo Loco, que luego se puso el Gringo Moko. Tuvo una banda que se llamó Calimosho. Para ese entonces andaba solo con su guitarra. Yo salí con mi acordeón. Nos topamos en un bar, y entre pláticas empezamos a tocar. Fue bien de ahuevo porque nos entendimos, y cuando salimos del bar seguimos tocando en la calle mientras caminábamos. Enseguida supe que esa era la música que necesitaba la película. También trabajé un poco con Toby Cortéz. El Gordo, Carlos Hernández, que es quien interpreta a Paco, dijo que podía hacer una canción para la película. A mí me gustaba, o estaba enamorado de esa rola de él que se llama “Corazón dolido”. Pero él quiso escribir una nueva. Luego me desquité porque usamos esa rola en Pol. Como a la semana ya la tenía grabada, cuando la escuché se me salieron las lágrimas. Intenté meter “Corazón dolido”, quería que cuadrada, que fuera una parte especial, pero no se pudo.


Regresando al Gringo, vivíamos cerca y cerca estaba un estudio de grabación. Cuando me llamaba para tocarme algo que se le había ocurrido, terminábamos en el estudio, yo pidiéndole al Allan que aprovecháramos a grabar a ese cerote que estaba bien drogado. La música de “Aquí me quedo” llegó en un segundo momento. Al principio trabajé la película y no quedó como yo esperaba. La dejé, me metí en otros proyectos: “La Vaca”, “Capsulas” y un documental en Honduras. Y al regresar a ella ocurrió todo esto de la música. Me advertí que debía ser honesto, que la música debía ir acorde y no lo que en algún momento deseé. Y eso hace que sea la mejor, el hecho de que exprese el rollo, el verdadero sentido de la película.


Sé que el final fue manejado con reserva, que lo conocían vos y los dos actores principales. Que el resto del equipo lo supo poco tiempo antes de ser filmado. Dos preguntas ¿Cómo y en qué momento surgió? ¿Hubo otro final?

Sí, Paco se resbala, huye, cosa que ya habíamos visto en la película. Willy le disparaba, no le da. Lo perseguía. Paco detenía un pick up, le decía al tipo que lo querían matar, que lo estaban persiguiendo. También ya lo habíamos visto. Willy lo alcanza y le dice: «Mano, mano, ¿qué queres? Que te meta el trancazo antes o después de meterte el plomazo», entonces iban otra vez juntos, en la palangana del pick up, trompudos. Y Willy después de un momento de ir en silencio le decía: «Vos no sos tan de ahuevo, ya me aburriste. Te voy a dejar aquí.» «Cómo que no soy de ahuevo. Soy la mera verga, cerote. Soy bien de ahuevo. Lo que pasa es que con un cuete en la morra no funcionó.» Pero eso habría significado meterse otra vez en la historia. Lo que yo quería es que Willy ya no quisiera estar con Paco. Y Paco sí quisiera estar con Willy, que le propusiera ir a chingar, que lo persuadiera para ser su cuate. Willy se iba y Paco repetía la historia diciéndole a cualquiera, «Vos Paco, Claudio, vení, vamos a chingar.» Como que se le pasaba la tenta. Pero estaba convencido, era una salida muy fácil. El objetivo de Paco es sacarse algo, no es algo físico. Esa es la razón de la historia. Cumplido eso, cuando va al cementerio, ya está concluida la historia. Ahora debía resolver algo más complicado. Aparece Willy, su secuestrador. Y fue donde surgió lo anterior. Pero para entender la amistad que se había fraguado entre los dos, debía concluir de una manera totalmente distinta al resto de la historia. Que ya no fuera chingadera, que fuera fuerte. Se me ocurrió en el proceso, me fui a escribirla escondido por allí y cuando se las leí a ellos pude ver en sus reacciones que ese era el final. Se suponía que si iba morir uno de los dos, ese tenía que ser Paco. Pero eso también era predecible. El enlace es la Cusy, Paco la llama, le pide ayuda, entonces es él quien al final causa la muerte de Willy, de quien ya estaba enamorado, no un enamoramiento homosexual, si no de cuates, ya había surgido una amistad entre ellos.   

«Mejor bailemos ―le dice Paco a Willi, se lo dice como suplicando. Ya empezaban a hacerse cuates―. En lugar de estar amenazando, mejor bailemos.» No sé cómo va “Pol”, ojala y pronto podamos verla. ¿Regresa Willi o Paco a ella?

No, ninguno de los dos. Pero en la próximo sí, Paco.

Alguna vez quise platicar con Mendel Samayoa de la piratería. Darle mi opinión hubiese sido un atrevimiento. Dejó en claro desde el inicio que aquello ahoga al artista. Definitivamente es así. Pero partiendo de que no hay leyes, de que las leyes existentes o se ignoran o se manipulan, no queda otra que jugarle la vuelta al perro. Además de que en nuestras latitudes los piratas no se echan al mar para robar, si no para sobrevivir. ¿Se podría buscar la manera, ese canal angosto por donde crucen con pocos roces, ambos, cineasta y vendedor?

Yo creo que los productores perfectos en nuestro medio, serían ellos, los que producen la piratería. No el chavo al que le compras en la entrada del supermercado, si no el que le vende las películas a él. Que el cineasta pudiera llegar a ellos, presentarle el proyecto. Si ellos invierten, deben recuperar. Y si ellos tienen el método más efectivo de distribución, el método más efectivo de venta, no seríamos afectados como ahora lo estamos. Algunos son agradecidos, porque el trabajo del cineasta es el pan de ellos, el pan de sus familias. Y hay otras situaciones que han salido de la piratería, que son consecuencia de la difusión. Eso no lo alcanzas de otra manera.
Creo que en este momento, creadores y piratas están a la defensiva. Otro punto es que ellos no viven del cine nacional, eso lo sabemos todos. Entonces si vas a comprar “Aquí me quedo” con el que el cineasta hizo alianza, te va a ofrecer un precio más alto que el que está a la par, con el que no hay alianza. Eso el cliente lo generaliza y probablemente se corra el riesgo de que no regrese. El único que ha estado dispuesto a trabajar de esa manera es el Buki.

¿Qué era Chofo antes de cineasta?

Ya te lo respondí, un ishto cerote que se envició creando y contando historias.

Dijo alguna vez Leopoldo María Panero, que a los cuatro años como no sabía escribir, le dictaba poemas a su madre. Ella los escribía, y en lugar de admirarlos y disfrutarlos, quedaba aterrorizada. En vos ¿cómo le nació el poeta al niño?

Yo desde niño quería hacer una película. Cuando tenía trece años llegó mi primera escuela, fue un programa que se llamaba “La Magia del Cine”. Te enseñaban ciertos efectos, otras dificultades y secretos del cine. Allí fue donde maduré mi deseo de niño. Luego mi papá me compraba revistas de mis películas favoritas, que tenían mucha información de lo que sucedía y de cómo se desarrollaba el proceso detrás de cámaras. Quería actuar o escribir, no dirigir. Empecé escribiendo mis ideas, luego los guiones. No había nadie que me quisiera hacer huevos. Los primeros lectores de esas historias fueron mis padres. A mi mamá le gustaba todo, la contra parte era mi papá, siempre le encontraba algo. Entonces de primero se las daba a mi mamá y luego si me animaba iba con mi papá. Pero al final mi objetivo era convencerlo a él. Aunque mi mamá me preguntaba con escuela si me pasaba algo, porque las historias eran violentas, igual con los dibujos, me gustaba dibujar monstruos. «Son bonitos ―me decía―, ¿pero por qué eso?» Era un chavito, qué le podía contestar, que me gustaba.

¿Y tus padres aguantan con esto, o se lo disfrutan como vos?

Sí se lo disfrutan, pero eso sucedió hasta “Prohibido robar rosas”. Principalmente mi papá, que el cambio le vino con el robo.

Tu robo Hemingwayeano.

Algo parecido. Él inicio a disfrutarlo cuando vio que la mara reaccionaba, y eso pasó con “Prohibido robar rosas”.  

A dónde ha llegado “Aquí me quedo”, ¿Cómo ha sido recibida?

Fuera del país, la presenté en Estados Unidos. Lo malo es que esta mara quería cobrar la entrada. Yo esperaba que llegara público chapín, y vos sabes que si se cobra la mara de acá no va. Al final se cobró quince dólares por entrada, y sí llegaron. Pero no era mi intención, mi intención era ver la reacción de la mara. ¿Fue bien recibida? depende, no podes esperar que todo el público la vea como vos esperas. En un festival en República Dominicana, vi en la presentación de esa película a un tipo que se fue quedando dormido hasta que lo vi babear, literalmente. Pero eso no me hace odiar ni a la película ni al público, si no me obliga a re entender mi trabajo. 

¿Cuándo se estrena Pol?

El 25 de mayo, en el Teatro Nacional. A eso de las cinco en la tarde. Creo que la entrada costará 50 tuquis. Se pueden conseguir en El Duende, con el Buki, en la Pradera en un lugar que se llama Crossroad, Casa del Río en Antigua, y Esperanto Bar en la zona 10.

Lo peor de un suicidio es no morir, porque entonces toca vivir desarraigado; adentro, o dentro, estás al margen, sin posibilidades de vínculos, de lazos, de puentes que acaben con los abismos. Uno se vuelve una especie de paria cuando carga con su arte al hombro, y lo baja de vez en cuando para ver si está completo. La gente que se sienta a tu lado, la que te dice “te quiero”, en el fondo te sabe loco, y la locura aquí no es permitida. El resto, prefiere verte de lejos. ¿Por qué diablos uno se empecina con su arte?

No sé, tal vez la exigencia de lo que haces con vos mismo. Me pasa con los dibujos, con la música. Es una necesidad que a veces ni uno mismo comprende.

Chofo, gracias por tu tiempo, por tu sinceridad, y por no decirle no al Camarote55, por voltear a ver cuando escuchaste el chiflido, ese sonido nocturno de lechuza.


A vos, buena onda.


miércoles, 26 de febrero de 2014

No es un secuestro, fue uno de esos tirabuzones en los que de pronto queda perdido

El jefe es así, fija la mirada en el techo y de pronto, ya no está más. Hemos dicho “larguémonos” y ha dado su aprobación con un movimiento apenas perceptible. Todo puede pasar cuando despierte: Las bacanales, el mismo Lollapalooza.
Gustavo Recinos

miércoles, 19 de febrero de 2014

Protagonismo político o actos circenses de los partidos políticos

El sistema político guatemalteco atraviesa una crisis de institucionalidad, representatividad y legitimidad, por lo tanto la democracia se ve afectada, profundizando la crisis. Es innegable que los partidos políticos en esta crisis, paradójicamente, se robustecen. Aunque la ciudadanía desconfíe de los partidos, es una oportunidad para perpetuar un modelo que los excluye del acceso a las instancias de participación ciudadana.

La “supuesta” rivalidad política entre los partidos Libertad Democrática Renovada (LÍDER) y Patriota (PP), ha “estacando” gran parte de la Agenda en el Legislativo, siendo la negociación el recurso idóneo para el avance en el Congreso de la República.Convertido esto en un circo, y no por ofender la profesión circense, sino el uso inadecuado de formas de hacer política, donde el resto de partidos políticos que integran el Congreso se ubican en palco preferencial y la ciudadanía en los graderíos. Podemos considerar que en el futuro la apatía al sistema de partidos políticos será la factura que les hagan pasar, especialmente en los procesos electorales; amenaza directa a la democracia como modelo de participación y ejercicio de la ciudadanía.

En el peor de los casos, la ciudanía como público espectador del acto circense que se produce en el Congreso de la República se está acostumbrando a lo que podría denominarse un “modelo de gestión” basado en la tranza de plazas, proyectos y cuotas de poder. En el Congreso actual, los partidos políticos están contribuyendo a “prostituir” el rol del Diputado, por ejemplo, el Diputado Juan Pablo Urrea del Partido Patriota en su día de cumpleaños (12/02/14) se ha dedicado a obsequiar un pastel a cada diputado. Este acto más que autoestima, es una acción circense que contribuye a debilitar el precario rol que tiene el Congreso en el país.


En la desnaturalización del rol del diputado, el Partido LÍDER también tiene su cuota de responsabilidad, utilizar la interpelación como argucia para hacer valer sus intereses y posiciones, denota la poca calidad ética y política de los integrantes de la Bancada y del Partido en general.Este espectáculo no tiene parangón, no obstante, como corolario del actuar circense de los partidos políticos durante el año 2014, el acto originado el 14/01/14 cuando en las instalaciones del Teatro Nacional el Ejecutivo hizo entrega del informe anual, a la Vicepresidenta de la República Roxana Baldetti le fue arrojado al rostro un “polvo blanco” que se especuló fue cal o harina.El informe del Instituto de Nacional de Ciencias Forenses de Guatemala,  INACIF, dictaminó que el polvo que le cayó a la Sra. Baldetti fue “cal”.


El acto ejecutado por una mujer acaparó la atención y generó suspicacias en torno a temas como:
 1-      Quién y cómo facilitó el ingreso de las dos personas que “cometieron tal acto”
2-      Cómo se evadieron los círculos de seguridad de las instalaciones y de la funcionaria
3-      Quién es el autor intelectual (o autores) del acto, que más allá de un agravio político, es una ofensa a la persona humana.
4-      Porqué se magnificó el evento, al grado de llegar a la hospitalización y responsabilizar al Partido Político LÍDER. Aún y cuando el Sr. Karlos de León quien fue candidato a diputado por el partido en cuestión, se le responsabilizó de ser el autor intelectual.

Si bien es cierto, la dignidad de la mujer y por el cargo que le confiere es una afrenta a la institucionalidad, el acto no es más que un efecto de la forma de hacer política por parte de los partidos políticos. Acercarse al show mediático y el espectáculo sensacionalista y amarillista, generó noticia, incluso movilizaciones “voluntarias” del personal gubernamental y de algunas organizaciones socialescomo muestra de solidaridad.

La pregunta obligada: ¿Cómo y en qué aportó al fortalecimiento del sistema de partidos políticos? A priori, en nada, fue más un acto para sajar una vendetta política de dos partidos políticos. Es decir, como apuntan algunos analistas políticos: asistimos a una jugada política orquestada maquiavélicamente para dañar al Partido denominado LÍDER. De cara a los resultados de las encuestas de los precandidatos presidenciales dicho partido las encabeza y por lo tanto al proceso electoral del año 2015.

Resumiendo, y no es que favorezca al partido político LÍDER, algunos actos apuntalan a que el acto de dañar a la Vicepresidenta al echarle polvo blanco en el rostro, fue uno de las acciones que forman parte de un plan orquestado, la publicación en las redes sociales del “supuesto” plagio de obras del Sr. Baldizón Secretario General de LÍDER en su libro Rompiendo Paradigmas y su Tesis Doctoral (Derecho) refieren a esa misma estratagema, para buscar incidir en la conciencia del futuro elector.

Cómo se fortalece el sistema de partidos políticos con estas acciones.Por el contrario, el debilitamiento y resquebrajamiento se evidencian y la institucionalidad pública se deteriora, restándoles credibilidad a los partidos políticos, algo a que a estos en lo absoluto parece preocuparles. El espectáculo generado desde y entre los Organismos Ejecutivo y Legislativo (y viceversa) se repite desde los últimos 2 periodos de gobierno, el rol que ejerce el Partido LÍDER lo realizó el Partido Patriota, similares circunstancias realizó el Partido Unida Nacional de la Esperanza (UNE) en el gobierno de Alfonso Portillo, es decir, que estos actos se han vuelto el modus operandi de los partidos políticos de oposición y con “ciertas ventajas” para llegar a la presidencia.

Cuál de los dos partidos políticos gana la batalla: LÍDER o PP, es un juego complejo porque cada actor tiene una pieza que mover, como lo diría Martín Rodríguez Pellecer en su columna (http://www.elperiodico.com.gt/es/20140211/opinion/242436/), que el dictamen de la Corte de Constitucionalidad sobre el periodo de funciones de la Fiscal General del Ministerio Público Dra. Claudia Paz y Paz, se convierte en una cortina de humo que desenfoca la atención sobre el tema del plagio del libro como de la tesis del Sr. Baldizón. Recientemente la Licda. Karen Fisher se declara indignada por el supuesto acto de plagio cometido por el Sr. Baldizónen sus textos, y presenta una querella por violación a los derechos de autor, es acaso ella un actor invitado al espectáculo circense, o alguien que vio la función y no resistió a buscar protagonismo.


Lo cierto es que al final de cuentas la ciudadanía no se considera agraviada por las actuaciones tanto del partido LÍDER como el PP, son espectadores pasivos, donde el debate ideológico y político está ausente en las discusiones tanto en el Legislativo como el Ejecutivo, menos aún en los medios de comunicación, que orquestados emanan y transmiten señales de confusión y una supuesta alternancia en el poder, atacando al partido que pueda dañar su posición e intereses.

Demetrio Pérez

domingo, 9 de febrero de 2014

Rafa Romero conversa con Camarote 55


Sobre la superficie de este mar, el nuestro, una gruesa capa de conformismo enturbia el agua, fenómeno social que en este país acecha entre los vericuetos de nuestras vidas. Rafa Romero es uno de esos quijotes que de pronto emergen de las profundidades. Con su “Te prometo anarquía” y la publicación de algunos de sus libros, ha sido incluido en la famosa lista de personalidades latinas extranjeras “100 Latinos Madrid 2013”. Esa ciudad, la de las Majas, el Guernica, la Puerta de Alcalá, la de los varios millones de habitantes merodeando en la Gran Vía, confundiéndose entre los turistas en Plaza España, es un océano con muchas corrientes donde es fácil quedar atrapado entre las marejadas del conformismo. A pesar de todo esto, y de lo que ese reconocimiento significa, Rafa rechaza, de alguna manera, ese calificativo que resalta su trabajo entre miles, y decide retornar a ese lugar secreto donde trabaja arduamente en soledad.

Rafa, has hecho públicos cerca de doscientos trabajos en “Te prometo anarquía”. No sé cuantos guatemaltecos hemos publicado allí, pero seguro no somos menos de cincuenta. ¿Cuál era la idea inicial del proyecto?

Sí, falta muy poco para llegar a las 200 publicaciones de escritores y artistas guatemaltecos, exclusivamente. En la sección “Hermosos forasteros” se han publicado muestras de escritores extranjeros, pero éstas no están incluidas en las 200 mencionadas; si las tomamos en cuenta, la cifra queda superada. No obstante, Te prometo anarquía es un espacio para difundir las letras y el arte emergente de Guatemala, con lo cual el interés primordial se debe centrar en dicho objetivo: servir de plataforma, mostrar, exponer lo que se ha estado haciendo en Guatemala en estos últimos años. La idea inicial era habilitar un blog para publicar a algunos pocos amigos cercanos y familiares, tomando como modelo el blog español Las afinidades electivas, pero enseguida decidí ampliar los parámetros, invitar a más gente y ver si funcionaba. Saber que esa ocurrencia ha llegado a convertirse en lo que es, después de seis años de vigencia, es algo que me satisface sobremanera.

Es normal, pero no común, que el rumbo de un proyecto cultural cambie. ¿En qué medida se han cumplido las expectativas iniciales?

La naturaleza del proyecto, desde sus inicios, sigue presente. Lógicamente, con el paso del tiempo y las exigencias que un proyecto de este tipo requiere, de publicar autores o artistas poco conocidos, pasé a tomar en cuenta a autores y artistas de todo tipo, es decir, a darle cabida a quien quisiera, desde totalmente inéditos hasta aquéllos que ya llevan varios años publicando o exponiendo y son parte del panorama contemporáneo de las letras y el arte de Guatemala. Dicho en otras palabras, la lista subió un poco y es algo que le ha servido a Te prometo anarquía para tener más presencia y más credibilidad en relación con otros espacios alternativos de esta índole.

No soy amigo del uso de términos calificativos en otros idiomas, de modo que antes de hacerte la pregunta, pregunto: ¿Cómo engrana mejor? ¿“Escritores de subterráneo” o “escritores underground”?  

Me quedo con la segunda acepción: escritores underground.

Muchos de los publicados en “Te prometo anarquía” somos escritores underground. Espacios como el tuyo son una apertura en ambos sentidos: conocés y te conocen. De modo que podría suponerse que es fácil armar una biblioteca virtual, y que no sos vos el que invita, si no es a vos a quien llegan las solicitudes. Pero el gallo canta distinto al de la tele. Los espacios son pocos, y cuando un espacio tiene la diversidad de “Te prometo anarquía”, los textos tienen la oportunidad de ser leídos por muchos. Aun así muchos lo desaprovechan. ¿Qué opinión tenés de esa apatía?

Tenés mucha razón: no es fácil y normalmente el que invita (e insiste) soy yo. El punto es que es un proyecto que me apasiona y entretiene, es decir, aún con el esfuerzo, con el tiempo (el poco que me sobra) invertido y los pequeños baches, no he pensando en ningún momento en abandonarlo. Creo que soy un privilegiado por poder relacionarme con tantos escritores y artistas de Guatemala y tener a la mano su obra. Que haya algunos que desaprovechen esa oportunidad, como bien decís, es algo hasta cierto punto incomprensible (sobre todo si pensamos en la cantidad de escritores y artistas nóveles que tocan puertas que, con suerte y perseverancia, no se abrirán hasta pasados muchos años, como fue mi caso), pero que tiene muchas explicaciones porque antes de escritores y artistas somos humanos y el ser humano, vos sabés, es complejo y si hablamos de aspectos socioculturales que nos atañen o identifican como guatemaltecos, pues ya ni te cuento. Más que tratar de desentrañar esa apatía, o lo que sea, me interesa hacer pública la disposición permanente que tiene Te prometo anarquía para dar fe y promover la obra y las propuestas de quienes así lo deseen.

Sé que el artesano prefiere, como el artista, la soledad y el silencio. Habrás dedicado mucho esfuerzo y tiempo en construir esa biblioteca virtual, única en nuestro país. Pregunto, entonces, ¿preferís el silencio? o ¿Nos contarías qué pasa detrás del teclado?

Sí, bueno, como escritor prefiero el silencio, aunque más que el silencio y la soledad como tal, prefiero la comodidad de una atmósfera única (porque es mía y yo la busco y la genero) e íntima (porque no hay nadie más cerca). A veces, me acompaña la música; a veces, alguna bebida, depende. Así es como escribo y trabajo en mis proyectos personales. Ahora bien, lo que sí detesto es el bullicio y las multitudes. Jamás me verás escribiendo algo en un café, bar o en la calle. Los lugares públicos los uso para observar y para leer (aunque siempre con audífonos), pero porque no me queda otra y hay que aprovechar el tiempo.

Me pasa lo mismo, prefiero la soledad de las noches y la de las madrugadas a un lugar abierto, donde lo único que puedo hacer es observar. ¿Qué fue primero, Rafa? ¿Te prometo anarquía? O antes de eso ¿ya tenías un nombre con mayúsculas?

Bueno, no sé realmente si tengo un nombre con mayúsculas y no sé si me gustaría tenerlo, para serte sincero. Soy consciente de que existe reconocimiento público, pero eso en ningún momento me hace sentir exclusivo ni ensalzado; agradecido sí, desde luego, principalmente porque sé que se valora lo que hago y que posiblemente esté acertando en mis decisiones literarias. De todas formas, creo que si la vida me lo permite aún hay mucho camino por recorrer y ya se verá lo que me depara el futuro. Haber publicado varios libros y lograr que Te prometo anarquía sea conocida (y que me dé a conocer a mí) es un bonito comienzo y tengo que verlo y disfrutarlo como tal. El punto de inflexión que preguntás se sitúa en el momento en que Te prometo anarquía empezó a consolidarse y cuando aparecieron mis primeros libros. Antes de esto, mi nombre era prácticamente desconocido o conocido por pocos, mejor dicho.

Hay algo con lo que nunca he estado de acuerdo, y es la publicación en formato libro de textos que todavía no están listos. Mi razón es sencilla: la literatura entre amigos, principalmente al inicio, es un arma de dos filos para la madurez del escritor. Los masajes de los cuales disfruta el ego son, en mucho, adictivos, frenando o destruyendo el desarrollo del artista; y publicar cuando no se está listo es un masaje de ese tipo. ¿Publicás todo cuanto te llega? O, ¿hacés un filtro?

Te explico la mecánica: si yo invito a alguien lo hago desde el convencimiento (nunca pleno, porque eso es muy peligroso) de que su propuesta es digna de ser divulgada. A partir de ahí, tengo que arriesgarme a aceptar, en cierta medida, lo que recibiré para ser publicado. Para no complicarme la vida, pido siempre más textos o más imágenes de las que aparecerán, eso me permite tener un margen para seleccionar. Aunque también tengo que decirte que, por su calidad y presentación, algunas veces publico la muestra o selección íntegra que recibo. Eso me ahorra tiempo, decisiones difíciles y trabajo. Lo ideal es eso: que cada uno te envíe lo mejor porque una publicación, para mí, es como un carta de presentación. Así lo entiendo. “Éste soy yo y esto es lo que hago”. Entonces, es una cuestión de confianza y de esperar que lo publicado, desde la diversidad, sea bien recibido. Por otro lado están los envíos de material o propuestas no solicitadas. En estos casos sí recurro al filtro de la manera más objetiva posible y, si la propuesta no es válida,  procuro siempre exponer detalladamente las razones de su no inclusión en la revista. Además, trato de que el interesado o interesada no lo tome como un rechazo sino como parte de un proceso y de hacerle saber (sin que ésa sea mi función) que es importante mejorar y seguir intentándolo, si realmente es eso lo que se pretende.

Aun así, supongo que habrá textos que al evaluarlos te sorprendieron, por su calidad, por su ritmo, por el manejo de sus recursos, qué sé yo. ¿Cuántas veces te ha sucedido?

Muchas veces. La verdad es que saber que en Guatemala hay talento es lo que me motiva a mantener a flote el proyecto. No digo que todo lo que he publicado me guste, no, pero la idea es ésa: mostrarlo, porque sé que siempre habrá alguien a quien sí le guste y que lo aprecie. Lo mejor es que he podido comprobarlo, puesto que hay gente que se toma la molestia de escribirte y comentártelo.

¿La literatura fue siempre una posibilidad?

Sí, pero llegó más o menos tarde. Fue una posibilidad que tuve que descubrir, más bien. Mi caso no fue el del niño de cinco años que, si le preguntan qué quiere ser cuando sea grande, contesta: “escritor”. Tampoco escribí mi primer poema a los seis o mi primer relato a los diez. Yo quería ser farmacéutico y de hecho fui a la Universidad con esa idea.

Entonces ¿Cómo nació en vos?

A los dieciséis o diecisiete años empecé a llenar papeles con pensamientos y con poemas (algunos demasiado crípticos, otros demasiado sensibleros, otros descaradamente plagiados de Vallejo, Amable Sánchez Torres, Darío, etc.). En Quinto Magisterio, en la clase de Didáctica de Idioma Español, nos pidieron escribir un poema y me reté a mí mismo para escribirlo con lo que realmente me saliera y de acuerdo a cómo me sentía en ese momento. Recuerdo que a mi profesor le gustó y me motivó a que escribiera más. Durante esos años descubrí que escribir me entretenía mucho y que, al mismo tiempo, suponía un refugio. Así empezó todo.



La literatura es un camino difícil, puesto que no es un oficio del que se pueda vivir. ¿Qué haces para sostenerte en un país tan caro?

Sí, uno dice que es “escritor”, pero lamentablemente uno no puede dedicarse y ni vivir de esto. Yo he tratado (a veces con mucha suerte) de dedicarme a tareas editoriales, de corrección de estilo, específicamente, pero no he dudado en ningún momento de trabajar de lo que sea: repartiendo volantes a la salida de los colegios, haciendo entrevistas en el aeropuerto, dando clases en academias, atendiendo llamadas internacionales en centralitas, etc. Los primeros años fueron un poco surrealistas, pero es sabido que para un escritor toda experiencia es más que bienvenida.

Hay varias causas raíz por las cuales emigra el humano. De todo ese océano de guatemaltecos que en el mundo estará regado, la gran mayoría lo ha hecho por mejores oportunidades de trabajo. La migración cultural, por el arte mismo, no entra en este tipo, puesto que al artista no le importaría vivir en un palacio o en una pocilga, con tal de que su arte progrese, evolucione, madure, se acerque, raye y pise los lindes de la perfección. En la Europa de los años veinte sucedió. ¿Conserva Madrid algo de esta magia para el artista?

Madrid es una ciudad con mucho atractivo, sin duda alguna. Personalmente, me ha influido mucho, sobre todo en la manera de ver las cosas y en cuestionarme como individuo. Aquí no soy nadie, en el sentido de que cuando camino por la calle, no me siento observado ni juzgado. Tampoco respiro inseguridad ni peligro. Esa invisibilidad y libertad me facilitan la vida. Además, hay cultura y movimiento por todas partes; tanto, que es imposible saber qué es lo que está ocurriendo día a día. Supongo que esto es vital para un artista; aunque en mi caso, no del todo, ya que me siento saturado y creo que mis preocupaciones como escritor no circulan por esos caminos. Soy feliz pudiendo salir a observar a la gente a una plaza o tomar cervezas en algún bar de mi barrio. Con eso, más que suficiente para que se generen ideas en mi cabeza que luego pueda usar en mi escritura.

Lo pregunté porque esa fama de la que se ha hecho Madrid, sigue siendo suya aunque su vuelo se pierda en las nubes. Cuenta la historia que es esa ciudad la única en el mundo que juzga y exige a sus artistas a veces hasta destruirlos. Nos haría mucho bien escucharlo de la boca misma de un artista extranjero radicado en esa ciudad.

Si te soy sincero, no sabía nada de esa historia y la verdad es que, como te decía, no soy alguien que esté demasiado pendiente de lo que sucede con los artistas y escritores aquí. Sería invertir demasiado tiempo y, para mí, sería como perderlo. Si te referís al gremio institucionalizado, supongo que sí, que existe esa exigencia y que la crítica es siempre muy despiadada. Por lo mismo, cuando uno quiere darse a conocer, el camino es largo y puede que haya que tocar muchísimas puertas antes de que se abra alguna. Además, de la exigencia, la competencia está a la orden del día. Con todo, no es algo que me quite el sueño. Lo que tenga que llegar, llegará.

Cambiando de ambiente, vuelvo al inicio. Las llamadas que traen las noticias de los premios suelen llegar cuando se está entre el torbellino, de modo que toman al individuo por sorpresa ¿Cómo te sentiste con vos mismo al recibir la noticia de la nominación en “100 Latinos Madrid 2013”?

Yo había visto algo de esta iniciativa en FB, pero no sabía muy bien cómo funcionaba. Cuando me enviaron el correo comunicándome que mi nominación había sido tomada en cuenta para ser parte de la edición 2013, pues me sorprendió mucho puesto que no soy famoso aquí ni me veo como una personalidad, para nada. No peco de humildad puesto que no soy ni una cosa ni la otra. Sin embargo, te deja buen sabor de boca saber que alguien (o algunos) aquí se fijan en lo que hago, eso es lo más gratificante de todo. La labor con Te prometo anarquía, el impacto de mis libros en Guatemala (El elegido, sobre todo) y esa necesidad de mantener ese nexo cultural con mi país fue lo más determinante para ser incluido y reconocido. Según me comunicaron, ésas fueron las razones de peso.



No es para menos, Rafa, lo de ese reconocimiento, si detrás hay un gran trabajo. A demás del goce y de satisfacer esa necesidad primaria que se vuelve el arte para el artista, ¿qué esperabas de tu trabajo?

Pues la verdad es que lo único que espero de mi trabajo es que, primeramente, me satisfaga a mí mismo y que luego, en algún momento pueda ser leído y valorado. Es decir, no tengo objetivos a corto plazo porque entiendo la escritura como un proceso, con muchas etapas, baches, idas, venidas, fallos, descubrimientos, etc. Los libros que he publicado los escribí mucho antes y así es como me manejo. Si ahora ha habido un reconocimiento es porque, como decís, detrás hay trabajo y muchos años de escritura. Con el tiempo he aprendido a disciplinarme un poco y a ser perseverante.

Lo entiendo igual, eso de que el arte es un proceso. Y que como en cualquier otro oficio, el que trabaja duro y a conciencia, evoluciona, y el que no, no. ¿Alguna vez, en las noches de insomnio, cruzó por tu cabeza un reconocimiento?

No, para nada. A lo más que he llegado en mi insomnio es a visualizar que publico algún libro aquí, en España, que ojalá se haga realidad algún día.

Y así será, no lo dudo, en parte del camino resaltan ya las huellas. Madrid es la capital española y una de las tres ciudades más pobladas en Europa ¿Cuándo y por qué decidís migrar?

Desde adolescente siempre tuve la inquietud de salir de Guatemala. Me veía estudiando o viviendo fuera. En el 2005 coincidieron varios factores que me empujaron a tomar la decisión de venir a España: me despidieron de mi trabajo (el finiquito pagó mi boleto de viaje) y conocí a mi pareja (española), así que por aquí ando desde entonces.

Un primo, Jorge Mario Pérez Guzmán, estudió en Bilbao, y te conocía. Los amigos de mi cuadra, que ahora viven allá, te conocen. ¿Cuáles son esos hilos que manipula el destino para hacer coincidir a tan pocos entre muchos?

Uno nunca se espera encontrar compatriotas sabiendo que España no es precisamente un destino para los inmigrantes guatemaltecos, pero siempre hay alguien, ya sea viviendo o de paso. Cuando estaba en auge la era de los blogs en Guatemala, conocí a Jorge Cabrera. Le conté que viajaba a Madrid en unos meses y él me introdujo a su círculo de amistades, algunos de los que aludís en tu pregunta. Con ellos es con quien más me he relacionado aquí, hablando de compatriotas. Y sí, así como el caso de tu primo, he tenido la suerte de coincidir con muchos otros guatemaltecos por aquí, aunque de manera muy breve y esporádica.

¿Es unida la comunidad chapina?

Sé que cada Septiembre hay actividades que realiza la Embajada de Guatemala aquí pero nunca he asistido a una, así que no puedo opinar al respecto. Como te decía, el único contacto directo con guatemaltecos aquí es con los amigos y amigas que conocí a través de Jorge Cabrera.

Perdón por la muda de tema, regreso a la literatura. Yo, por lo menos, aún no he podido romper esa necesidad de los autores del boom. Y aunque es de autores que pretendo preguntar, me desvío antes a las mal calificadas escuelas, o tendencias. Una de ellas es este caso, donde continuo perdido. Y es que no es ni siquiera un movimiento literario, es una actitud individual de cada escritor en particular, frente a la vida, frente a la literatura misma. Ninguno aborda la nave desde perspectivas iguales, no hay estilos ni ritmos parecidos, todo es tan diverso, tan literariamente bien logrado. Y no encuentro, Rafa, por más que busco, un fenómeno en particular. Fue en casi toda Latinoamérica, y de nosotros salieron voces eternas. ¿Fue, acaso, lo que el mundo vivía en ese entonces?

Sí, bueno, el “boom literario latinoamericano”, a parte de lo que mencionás (actitud del escritor frente a la vida y a la literatura), también se debió a factores políticos y, más que todo, editoriales. Europa se da cuenta de que hay escritores (Márquez, Cortázar, Vargas Llosa, Fuentes, Lezama Lima, etc.) que están creando obras no sólo de un valor estético admirable sino que incluyen ciertas posturas sociopolíticas y eso les permite ser publicadas no sólo en Europa sino en todo el mundo. Una especie de “golpe de suerte”, si me lo permitís, que, ahí viene lo bueno, permitió que los precursores de ese “boom” figuraran como debían de figurar (Borges, Onetti, Asturias, Rulfo, Carpentier, Vallejo, etc.), es decir, hubo un ajuste de cuentas con quienes ya habían iniciado a despuntar, literariamente hablando. Y todos ellos abrieron la brecha para el resto de autores latinoamericanos que han ido apareciendo hasta nuestros días.

¿En dónde crees que está la literatura guatemalteca ahora?  Sé que es una pregunta que genera duda, y para nada es académica, me interesa tu perspectiva.

Pues me gustaría que estuviera mejor posicionada fuera de Guatemala, ya que, además de los “clásicos” (Asturias, Cardoza y Aragón, Monterroso, Gómez Carrillo, etc.), sólo han podido darse a conocer muy pocos: Rey Rosa, Halfon, Liano, etc. Al menos, ésos son los que puedo encontrar en las librerías de Madrid. Ignoro a quiénes leen en México o Argentina. Y creo que es un tanto injusto. Aunque también es cierto que muchos escritores contemporáneos guatemaltecos siguen produciendo pensando más en lo local, es decir, apuestan por una literatura más personal y menos comercial. No creo que sea porque queramos (sí, yo me incluyo), sino porque el sistema editorial es pequeño y los libros no pueden distribuirse a gran escala. Las opciones son las que hay y, o se aprovechan o nuestros libros no ven la luz, así de sencillo. Ojalá el panorama cambie.

Claro, y a nivel mundial las grandes editoriales se arriesgan a perder espacios intentando con escritores desconocidos. Pero eso no es literatura, tan solo una consecuencia. ¿Cómo encontraste tu estilo? ¿Qué vericuetos, Rafa, qué lecturas, cuántos textos hay antes de los que conocemos?

No creo que tenga un estilo definido, por el momento. En poesía quizás sí, pero es poco lo que he publicado así que es demasiado pronto para decir algo con certeza. Génesis y encierro, mi primer libro de narrativa, puede que tenga un poco del estilo que quiero tener y perfeccionar más adelante. En el caso de la trilogía (El elegido, Chichicaste, Zánganos), fue un proyecto de experimentación que creo que ha funcionado más o menos bien y fue escrito así de manera intencional. Mi idea, a la hora de afrontar un libro, es imprimirle su propio estilo de acuerdo al tipo de historia. De ahí que puede ser que mis próximos libros sigan siendo diferentes uno de otros. Lo que sí te puedo decir es que soy muy perfeccionista y que antes de plantearme una publicación, ha tenido que haber mucha reescritura y, por supuesto, mucha lectura.

¿Ese lenguaje en El elegido, cotidiano en esos ambientes, que se hunde en lo soez una vez en cada paso, no es un recurso fácil de sostener. Para mí es difícil usar un recurso con esa intensidad sin que se sienta en la lectura un abuso. ¿Cómo lo logras?

Esto que decís no lo tuve en cuenta hasta que Mishad Orlandini, la editora, Julio Prado y Julio Serrano, quienes presentaron el libro, lo mencionaron, si mal no recuerdo. Ignoraba que un discurso así, visto por el lector, se podía sostener y creo que ésa ha sido una característica para valorar positivamente el libro. ¿Cómo lo logré? No tengo un método definido, la verdad. Me propuse imitar el habla cotidiana, de la manera más fiel posible de acuerdo a mis 27 años de vida en Guatemala, y el resultado fue ése. No había esbozos, no había una estructura pensada. Fue una escritura bastante espontánea y una búsqueda de una historia pero un poco a tientas. Si leés Chichicaste o Zánganos, en cambio, notarás que son textos más pensados, más elaborados que igualmente se sostienen, pero que incluyen otras perspectivas y recursos narrativos.

Ese lenguaje, Rafa, es un recurso que se encuentra con facilidad en la literatura actual, la de Guatemala, y muchos textos se caen. ¿Tiene, El elegido, referencias? ¿Qué lectores chapines leías?

Pues cuando empecé a sentir cierta fascinación por un registro lingüístico que reflejara la realidad de Guatemala (o parte de ella, más bien dicho), fue con Luis de Lión y con las columnas que escribía Marco Augusto Quiroa. A Marco Antonio Flores lo leí más adelante, por si te surge la duda. Después empecé a “practicar” en el blog Mula que es uno; a partir de ahí fue como me planteé la idea de El elegido y así nació la trilogía. Por supuesto que leí a otros autores guatemaltecos, pero yo diría que estos dos que menciono pueden ser referencias, aunque no directas.

Pues si te cuento me confieso: en la familia hay una mala costumbre, el robo de libros. No puedo excluirme, y ese del Bolo, el de sus columnas, lo tomé prestado de la librera del tío Tono, el papá de Jorge Mario. Aún no lo he devuelto, pero ya lo leí, y eso es lo que importa. Me reí mucho, y con el tuyo también, en varios pasajes, en especial recuerdo el del parque Los Cipresales. Eran las diez de la noche de un martes cualquiera. Rita, mi esposa, dormía. Yo leía a la par, en silencio absoluto, y de pronto me pasó lo mismo que de pequeño, cuando el domingo en la iglesia uno de los muchachos volteaba y te hacía una payasada que despertaba el incontenible ataque de risa. Sin embargo lo que viene después, en la casa del Negro, cuando Carmen y los patojos, ante todo la casa, me bajó a patadas, y esa realidad ―que así es, seguro― terminó causándome escalofríos. ¿Tiene El elegido vidas verdaderas como referencia?

No, ninguna que yo conozca. El elegido, originalmente era un cuento que escribí en Madrid el primer año que estuve aquí y que después retomé y modifiqué pensando en una novela corta. Lo que sí tiene, no sólo El elegido sino los dos libros siguientes son recuerdos, escenas vistas u oídas, anécdotas y nombres de personas y lugares reales pero igualmente modificados y adecuados según la exigencia de las respectivas historias que manejo en la trilogía. En Chichicaste, por ejemplo, que es el más autobiográfico, sucede esto: sí, hay vidas verdaderas como referencias, pero totalmente alteradas y modificadas. Yo crecí más en la calle que en mi casa y tuve la suerte de frecuentar varios ámbitos, algunos muy viciados, inclusive, y gracias a esas experiencias (que fueron muchas) pude recrear lo que cuento (sin necesidad de basarme en alguien en concreto) e intentar que parezca real.

Todos somos víctimas de víctimas, nuestros padres también lo fueron. Lo digo por eso de terminar heredando las taras de carácter, el manejo inapropiado de las emociones, los miedos asesinos, y todo eso para lo cual no se aprende si no en la vida. Es una vida de perros la de un alcohólico que termina como Tolo, la historia lo deja claro, su madre tuvo mucho que ver, y la violencia descontrolada de su padre. Pienso en voz alta: ¿Nos caería bien aprender esas partes de la psicología que uno mismo puede aplicar? ¿Valdría la pena incluirlas en el programa escolar?

Pues creo que sí, aunque no sé si El elegido sirva como “lectura” hablando en términos escolares y de aprendizaje. Sé que tu pregunta no va por ahí pero te digo esto porque ha habido quiénes creen ver en la novela un buen manual de todo aquello que sucede cuando escogemos “el mal camino”. Y no, los caminos de la trilogía son los de la ficción y deberían transitarse como tal. Es verdad que hay una realidad retratada que es dura e innegable, pero de ninguna manera siento que deba encontrársele una actitud didáctica ni moralizante. Para eso, como bien decís, está la escuela que podría ser un medio neutral para ayudar al niño/niña a encauzar y sobrellevar mejor los problemas heredados o causados en sus hogares.

Rafa, si no damos esto por terminado volvemos a amanecer. De modo que cierro asegurándote que ha sido un gusto. Te agradezco infinitamente tu tiempo y tu paciencia. 



sábado, 21 de diciembre de 2013

Concluyó el periodo legislativo del año 2013, los guatemaltecos nos preguntamos: ¿Qué pasó con la aprobación del presupuesto de Ingresos y Egresos del Estado?

La percepción que tiene la población sobre el trabajo de los Diputados al Congreso de la República de Guatemala en la última década está basada en las actuaciones nebulosas, clientelares y de componendas entre los partidos políticos representados en el Congreso y el partido de turno en el Ejecutivo; es sabido que, la relación clientelar que predomina en el Sistema Político Guatemalteco ha dañado la institucionalidad pública en dos vertientes:

1.      Debilitamiento de la participación ciudadana: La participación de la ciudadanía en los procesos electorales desde el año 1984 al año 2011 se ha mantenido en un 69.3%, numéricamente se infiere que la democracia como forma de vida es el medio “idóneo” de la ciudadanía, no obstante en el ejercicio ciudadano la participación en las instancias como el Sistema de Consejos de Desarrollo Urbano y Rural es débil; una primera explicación se aproxima a que en los procesos electorales se ha aumentado el número de centros de votación, hay acarreo de electores por parte de los partidos políticos y campañas electorales anticipadas. Una segunda aproximación, es que en el Sistema de Consejos de Desarrollo la participación está ligada a formas tradicionales de organización comunitaria, en donde los “líderes comunitarios” ejercen desde dos décadas atrás por ejemplo, además la gestión comunitaria es de mediano y largo plazo.
2.      Clientelismo Político: El Sistema político está desestructurado y casi al borde del abismo, los partidos políticos para sobrevivir a través de las autoridades electas, recurren en los procesos electorales a prácticas clientelares: compra de votos por diversos medios, entrega de víveres, láminas, juguetes, incluso se ha rumorado que en la última campaña electoral (2011) se entregaron teléfonos celulares, cheques a nombre del portador, pudiéndolos cobrar una vez el candidato llegara al cargo. No obstante, el clientelismo político también se ejerce en el poder, cuando designan empresas de “su confianza” para la ejecución de obras de infraestructura, compras de útiles y enseres de oficina, obviando los procesos establecidos en la Ley de Compras y Contrataciones del Estado.

El debilitamiento de la institucionalidad influye en la gestión pública: compra de voluntades en el Congreso de la República, el sistema de justicia acusado de altos niveles de corrupción, llegando a disputas políticas que socaban la institucionalidad pública y “obligan a los partidos políticos a recurrir a prácticas clientelares y componendas”. Por ejemplo durante el año 2013 en el Legislativo estuvo supeditado a la voluntad de los partidos políticos, más allá de generar el rol político de legislar en favor del bien común. La pugna entre el Ejecutivo y el Legislativo se vio afectada cuando no se subsanaron intereses particulares, el bloque o los bloques opositores jugaron un rol más en el bloqueo de la agenda Legislativa, recurriendo a interpelaciones de Ministros que en nada favorecen la institucionalidad pública.

El roce político entre el Ejecutivo y el Legislativo, en otras palabras entre el Partido Libertad Democrática Renovada y el Partido Patriota, ha provocado que a lo interno del Legislativo las fuerzas políticas encuentren en la “negociación o chantaje” la forma adecuada de obtener réditos políticos, que en nada se reflejan en el bien común, además esta pugna ha conllevado un estancamiento en el rol del Congreso de la República. Uno de los productos de estas pugna es la interpelación al Ministro de Cultura y Deportes, Carlos Batzin, que se inició el 30/10/12 y que en el año 2013 no finaliza, reprogramando la continuidad para el año 2014. A sí mismo, la Ministra de Educación, Cintia del Águila, lleva 72 días de acudir al Congreso de la República en espera de ser interpelada. Si bien es cierto que las interpelaciones a los funcionarios públicos son de carácter constitucional, por lo menos, ejercer la función de legislar en favor del bien común debe prevalecer antes que intereses políticos

En el sistema político la ciudadanía termina siendo más afectada, se debilita el rol del ciudadano como ente político, aun así, los partidos políticos han iniciado la campaña política anticipada para las elecciones del año 2015; es como tener un doble discurso, por un lado en el Congreso jugar un rol de interpelador, en el sentido de velar por el bien público y fuera de él quebrantando la Ley Electoral y de Partidos Políticos al realizar campañas anticipadas.

La pugna en el Legislativo sirvió de marco para que el Partido Patriota buscara otras alianzas y obtener los votos suficientes para la aprobación de más endeudamiento público, asimismo, jugó con el tema de la aprobación del Presupuesto de Ingresos y Egresos propuesto para el año 2014, en tanto, le permitirá realizar una serie de transferencias sin autorización del Legislativo, luego responsabiliza al Legislativo ante el “posible desfinanciamiento” del aparato público, fue una jugada importante del Ejecutivo para trasladarle al Legislativo la responsabilidad ante la falta de recursos para cubrir los compromisos del Ejecutivo en materia educativa, salud, infraestructura entre otros.

Qué ganó la ciudadanía con este juego político, nada, por el contrario, sigue perdiendo porque prevalecen intereses particulares, sabiendo que el año 2014 será de conflictividad entre los sindicatos, el Legislativo y Ejecutivo, aumentando la conflictividad social y por lo tanto, asegurar el uso de la fuerza pública para preservar el “orden social”.

Demetrio Pérez Ordoñez

martes, 12 de noviembre de 2013

El Presupuesto de Ingresos y Egresos del Estado, una batalla política en ciernes

El “debate” que ha generado en los medios de comunicación, en las entidades privadas y en los espacios políticos el tema de la aprobación o no del presupuesto de Ingresos y Egresos del Estado para el año 2014, estimado en un monto de Q. 70.5 millardos, que representa un alza de casi 3,500 millones en relación al presupuesto del año 2013, ha representado un desgaste más para el Ejecutivo en tanto implica el aumento de la deuda pública, característica del actual gobierno que ha desarrollado sus “programas” sobre supuestos ingresos económicos.

En la formalidad el Presupuesto de Ingresos y Egresos del Estado debe ser aprobado por los diputados al Congreso de la República de Guatemala al 30 de noviembre como fecha límite, caso contrario, el presupuesto vigente del año 2013financiará la institucionalidad pública para el año siguiente. El gobierno a través de sus operadores políticos anunció que de no aprobarse el presupuesto habrá recortes a los “programas sociales” y despidos de empleados contratados bajo el renglón 029, incluso están promoviendo movilizaciones sociales como medidas de presión para los diputados, será acaso otro jueves negro y viernes de luto vividos en la época del FRG.

Para las movilizaciones anunciadasel apoyo de las “Alcaldías” del país estaría asegurado, lo cual supone la coordinación con la Asociación Nacional de Municipalidades – ANAM,relacionado al desfinanciamiento a los “programas y proyectos municipales”. Históricamente el gobierno central ha manipulado a las Municipalidades a través dela asignación del Situado Constitucional en gran parte se debe que la mayor parte de las Municipalidades carecen de solvencia económica para el impulso y ejecución de proyectos, los ingresos municipales son bajos y casi paupérrimos. Esta situación financiera que en términos de política pública significa: desfinanciamiento para el desarrollo.

En el plano ideal no podemos permitir que el gobierno central realice acciones que asfixien a los gobiernos locales contribuyendo a la confrontación entre la población y las Autoridades Municipales. Esta “estrategia” es aplicada principalmente a las Alcaldías que pertenecen a la oposición, estratégicamente se promueve en el fondo el trasfuguismo político y las relaciones clientelares.La población local demanda servicios públicos: agua, caminos, drenajes, parques, fuentes de empleo, como instancias para reducir las brechas sociales, traducido en “injusticia social” a partir de la desigualdad en el acceso a los servicios y los bienes económicos.

Los partidos políticos, en su relación con el Ejecutivo y las Autoridades Municipales, eluden la responsabilidad que su accionar se refleja en la sociedad y en detrimento del sistema político.Innegable el centralismo de los partidos políticos que se alejan cada vez más de la población incumpliendo sus promesas electorales al llegar al Ejecutivo, el Legislativo y el nivel Municipal, contribuyendo a profundizar la crisis de la institucionalidad pública.

El hecho de prestarse a una serie de “negociaciones”, “acuerdos”, no es más que un chantaje político en beneficio propio, dejando de lado el “bien común”. Estas componendas políticas en nada contribuyen a fortalecer el sistema de partidos políticos, sólo profundizan la crisis institucional, además el mensaje a la ciudadanía y sus electores: “negociar sobre la base de intereses propios”. Asimismo, se debilitan los partidos políticos porque sus pocas bases se desencantan.

El momento político que se produce 120 días previos al 30 de noviembre, se ha convertido en una etapa en la que los partidos políticos representados en el Congreso de la República de Guatemala, realizan todo tipo de negociaciones para obtener beneficio y provecho propio y responder a intereses espurios, aún en contra del bienestar común, por ello, la aprobación del Presupuesto de Ingresos y Egresos del Estado más que el instrumento que recopila los planes, programas y proyectos del Estado es un arma para que los partidos políticos puedan obtener cuotas de poder político y económico.


El Presupuesto para el año 2014 está viciado a partir de la negociación que el Ejecutivo ha condicionado con préstamos millonarios que implican el aumento del endeudamiento, sin que se refleje cambios en la sociedad, por el contrario, la pobreza y pobreza extrema parecen agudizarse cada vez más,profundizando el neoliberalismo y la exclusión de las grandes mayorías, es decir, menor desarrollo social y económico para el área rural y en general para el país. La espiral de endeudamiento que los gobiernos han desarrollado durante los últimos 15 años responde a prácticas clientelares y asistencialistas.

Por ello, el financiamiento del aparato público cada vez depende del endeudamiento interno y externo, en tanto la baja recaudación fiscal y el desmedido aumento de la “corrupción” en torno al erario público.
Demetrio Pérez Ordoñez